Los gigantes tecnológicos apuestan por la atención sanitaria

En la tercera de una serie de cuatro entregas sobre la atención sanitaria, nos centramos en la tecnología. Las innovaciones tecnológicas prometen brindar mejores tratamientos y una mayor eficiencia de costes, pero persisten los temores sobre la protección de datos y una inteligencia artificial (IA) deficiente.

13 minutos de lectura

Doctor hand touching modern digital tablet, close up

En 2016, DeepMind, una empresa de tecnología propiedad de Alphabet, conocida por su éxito en la creación de robots de juego, lanzó una colaboración con Moorfields Eye Hospital, una unidad especializada en diagnóstico y atención del Servicio Nacional de Salud (NHS) en Londres. DeepMind comenzó a programar sus algoritmos de inteligencia artificial de vanguardia para detectar los primeros signos de enfermedades oculares como el glaucoma en los escáneres de retina.1

Dos años más tarde, DeepMind anunció los primeros resultados, que mostraban que la inteligencia artificial (IA) igualaba -y en algunos casos superaba- a los médicos en precisión diagnóstica. DeepMind y Moorfields señalaron que la tecnología se podría utilizar para garantizar que los pacientes que necesiten tratamiento urgente tengan prioridad y sean tratados con mayor celeridad.

Pero las colaboraciones de DeepMind con el Servicio Nacional de Salud (NHS) también han sido noticia por motivos erróneos. En 2017, la Comisión de Información, ente regulador de datos del Reino Unido, afirmó que el NHS Trust había infringido las normas de protección de datos al pasar a DeepMind 1,7 millones de registros de pacientes. A raíz de este hecho, Google incorporó la división centrada en la salud de DeepMind, que anteriormente operaba de forma independiente, y suprimió un grupo de expertos independientes que se encargaba de supervisar la labor de la empresa en el ámbito de la atención sanitaria, suscitando serias dudas de que el gigante tecnológico estadounidense empezara a comercializar los datos de los pacientes sin su consentimiento.2

El interés de Google por la atención sanitaria forma parte de una tendencia creciente. Otras empresas tecnológicas de Estados Unidos y China han manifestado su deseo de transformar el diagnóstico y democratizar la atención al paciente. Su objetivo es transformar el panorama de la atención médica para las farmacéuticas, los hospitales, las farmacias y las compañías de seguros, así como para los médicos y los pacientes, pero persisten interrogantes acerca de los pros y los contras de la participación de las Big Tech.

Tecnología inteligente

El gasto en salud está creciendo a medida que se incrementa la población y aumenta la esperanza de vida: se prevé que el gasto total ascienda a 8,7 billones de dólares en 2020, frente a 7,1 billones de dólares hace cinco años.3 Aplicada correctamente, una tecnología mejorada ofrece a los gobiernos formas de optimizar la eficiencia en la medida en que aumenten los costes, y las grandes empresas de tecnología ven oportunidades de intervenir en todo el sector.

“El sistema sanitario está fragmentado, es poco transparente y utiliza los recursos de forma ineficiente. Los beneficios son importantes y los clientes no están satisfechos con la infraestructura de servicios existente. Por lo tanto, es lógico que los gigantes tecnológicos o Big Tech consideren que la asistencia sanitaria necesite una revolución”,afirma Mikhail Zverev, Director de Renta Variable Global de Aviva Investors.

Para los gigantes tecnológicos el sector de la asistencia sanitaria necesita una revolución

“En otros ámbitos, este cúmulo de circunstancias ha generado una oportunidad para que se incorporen nuevos actores innovadores, impulsados por la tecnología: por ejemplo, Netflix frente al ecosistema de la televisión de pago, Uber en el transporte personal o Amazon en el comercio minorista”, añade Zverev.

Los médicos también son conscientes del potencial de las nuevas tecnologías para mejorar aspectos de la asistencia sanitaria. Eric Topol, cardiólogo y autor de Deep Medicine, un estudio de IA médica, sostiene que los fallos de los sistemas existentes están obligando a los médicos a adoptar nuevas soluciones ofrecidas por los titanes de Silicon Valley.

“La tecnología en medicina hoy en día es patética”, señala Topol. “En una habitación media de un hospital, una alarma suena 135 veces al día, y el 99% de ellas son falsas alarmas. El hecho de que no hayamos sido capaces de solucionar este problema con el paso de los años indica que debemos hacer algo. Por lo tanto, necesitamos mejoras, necesitamos todo tipo de tecnología innovadora e ingeniosa, siempre y cuando sea relativamente barata. Necesitamos ayuda”.

Topol destaca a Google, Apple, Microsoft y Amazon como las empresas más avanzadas en proyectos de salud, ya que cada una de ellas se centra en un área diferente que se adapta a sus puntos fuertes específicos. En su opinión, tendrán un “impacto imparable” en este sector.

Las herramientas de diagnóstico de Google se basan en su experiencia líder mundial en el aprendizaje automático y la IA. Además de los avances en el escáner de retina, la colaboración de DeepMind con el Servicio Nacional de Salud (NHS) también ha dado lugar a una aplicación, Streams, que alerta a los médicos del Royal Free Hospital de Londres en caso de que un paciente con enfermedad renal necesite atención urgente. Según la empresa, la aplicación ha reducido el coste medio de admisión de pacientes con insuficiencia renal aguda (IRA) en un 17 %, lo que puede suponer un enorme ahorro en el contexto del coste anual de 1.000 millones de libras esterlinas en el tratamiento de la afección en el conjunto del NHS.4

Google también dirige una unidad independiente de ciencias de la vida, Verily, que trabaja con las compañías farmacéuticas para descubrir fármacos e incluso crear dispositivos como los “pañales inteligentes”, que alertan a los padres cuando es necesario cambiar los pañales de sus hijos.5

Si Google pretende avanzar en el ámbito de los dispositivos de consumo, se enfrentará a la intensa competencia de Apple, que quiere personalizar la atención sanitaria ofreciendo a los usuarios de teléfonos inteligentes y dispositivos portátiles la posibilidad de controlar su frecuencia cardíaca y sus niveles de ejercicio. A medida que los sensores digitales se vuelvan más sofisticados, el rango de aplicaciones aumentará: la empresa está probando un dispositivo que puede detectar los temblores que afligen a las personas que sufren de la enfermedad de Parkinson, permitiéndoles monitorear el estado del paciente.6

Por su parte, Microsoft se centra en las soluciones informáticas, donde la ubicuidad del sistema operativo Windows en los hospitales le confiere una ventaja. Está lanzando nuevas soluciones de software y almacenamiento de datos impulsadas por su tecnología de computación en la nube de última generación.

Disruptores digitales

Dado que la mayor parte de la infraestructura material ya está instalada –hospitales, redes de ambulancias, cadenas de farmacias–, las grandes empresas de tecnología pueden centrarse en aspectos de la atención sanitaria de alto valor añadido, que encajan perfectamente en sus modelos de negocio.

La demanda entre los inversores es fuerte. Los estudios publicados por la revista Harvard Business Review indican que el sector de la tecnología sanitaria tiene un múltiplo de ingresos de 5,1 veces, en comparación con 1,3 veces en el caso de los bienes de consumo duraderos, lo que puede ser una de las razones de las crecientes valoraciones de las empresas tecnológicas que se están introduciendo en el sector de la atención sanitaria –y del nerviosismo entre los actuales actores.7

“Se trata de un mercado de gran crecimiento para las grandes empresas de tecnología, a la vista de las tendencias demográficas. Los inversores harían bien en evaluar cuáles serán los ganadores y los perdedores en el sector de la atención sanitaria a medida que un mayor número de estos disruptores emprendan su andadura”, apunta Stephanie Niven, Gestora de Fondos de Renta Variable mundial de Aviva Investors.

A la vista de las tendencias demográficas, los inversores harían bien en evaluar cuáles serán los ganadores y los perdedores en el sector de la atención sanitaria

Se dice que la empresa matriz de Google, Alphabet, tiene la intención de revolucionar los seguros de salud en Estados Unidos: gracias a la recopilación de datos de pacientes a nivel poblacional para poner de relieve las posibles eficiencias, considera que puede recortar los costes de las aseguradoras. CityBlock Health, una unidad surgida de Sidewalk Labs, una empresa de Google, ya está proporcionando atención personalizada en Nueva York a las comunidades de bajos ingresos que reúnen los requisitos para participar en los programas financiados por el gobierno Medicaid y Medicare. Por otro lado, Alphabet ha invertido recientemente 375 millones de dólares para aumentar su participación en la empresa de seguros de salud Oscar Health, que también está tratando de aumentar la participación de las grandes aseguradoras en los pagos de Medicare.8

Amazon también tiene la intención de interferir en el sector de los seguros entre otros sectores de la atención sanitaria. En 2018, el gigante del comercio electrónico de Jeff Bezos anunció una asociación con Berkshire Hathaway y JPMorgan con el objetivo de reducir los costes sanitarios de los empleados de las tres empresas. Ese mismo año, Amazon entró en el negocio de la distribución de medicamentos, pagando 1.000 millones de dólares estadounidenses por la adquisición de la farmacia en línea PillPack, una operación que representa una amenaza para los administradores de beneficios de farmacia (PBM), los “intermediarios” que proporcionan vínculos entre las compañías farmacéuticas y las farmacias. Las cadenas de farmacias y los mayoristas de medicamentos estadounidenses perdieron 14.000 millones de dólares de valor de mercado el día en que se anunció la compra de PillPack, de acuerdo con los datos de Thomson Reuters.

Cerrando filas

Las empresas han comenzado a consolidarse para reforzar sus defensas contra las disruptivas incursiones de los gigantes tecnológicos. En diciembre de 2018, la aseguradora Cigna, con sede en Estados Unidos, anunció la impactante adquisición por valor de 67.000 millones de dólares de PBM Express Scripts, una empresa cuyo precio de las acciones había sido uno de los más afectados por la entrada de Amazon en el sector sanitario.9 Más allá de otras eficiencias operativas, este tipo de consolidación debería agrupar conjuntos de datos útiles.

Las compañías de salud reconocen que su acceso a los datos les da una ventaja potencial sobre las empresas de tecnología que son nuevas en este sector. Las organizaciones de atención administrada (MCO), como UnitedHealth Group, que cubre lo que denomina “la totalidad de la atención continua”, proporcionan datos sobre todo lo relacionado con el trabajo de los médicos de atención primaria, los medicamentos recetados y la atención de enfermedades graves. La filial de la empresa, Optum, ha creado una infraestructura de análisis de datos líder en el sector que utiliza tanto para mejorar los resultados como para crear nuevas herramientas tecnológicas.

“La tan esperada promesa de la analítica de datos y el aprendizaje de máquinas por fin está llegando a buen puerto-gracias a la combinación de la profundidad y la calidad de los datos, el rendimiento del hardware y la madurez de las herramientas de software, ahora se pueden generar conocimientos valiosos y procesables”, señala Zverev.

Ahora se pueden generar ideas valiosas y prácticas

“Estamos asistiendo a la adopción de estas herramientas por parte de diferentes sectores con distintos fines, desde el mantenimiento predictivo de los activos industriales hasta la mejora de las decisiones de préstamo en el ámbito financiero. Naturalmente, la atención sanitaria forma parte de esta lista, y las MCO deberían estar entre los posibles beneficiarios. La tecnología en el ámbito de la atención sanitaria es una oportunidad de éxito no solamente para los nuevos participantes con ADN tecnológico, sino también para los actores tradicionales de mayor prestigio, gracias a la adopción de estas nuevas herramientas tecnológicas”, añade.

Despegue de las MTD

La tecnología también está revolucionando la asistencia sanitaria más allá de Occidente, sobre todo en China. La oportunidad es considerable, ya que el gasto en salud en China sigue siendo inferior al de las economías avanzadas. En 2016, el gasto sanitario representaba el 6,2 % del PIB, frente al 10,8 % en Japón y el 17,9 % en Estados Unidos. El gasto per cápita fue de 506 dólares, en comparación con más de 10.000 dólares en Estados Unidos.10

Alibaba, el gigante del comercio electrónico con sede en Hangzhou, ha creado una filial, Alibaba Health, que se centra en las cadenas de suministro de productos farmacéuticos como punto de entrada en el sector. A más largo plazo, prevé un ecosistema de bucle cerrado en el que los clientes utilicen su plataforma en línea para solicitar otros servicios sanitarios.

Al igual que Google y Amazon, Alibaba tiene planes para desestabilizar el sistema de los seguros de salud. Su filial, Ant Financial, ha lanzado una plataforma, Xiang Hu Bao (“protección mutua”), que cubre los costes de enfermedades graves como el cáncer. No se cobran primas, pero los afiliados contribuyen si uno de sus miembros necesita tratamiento para una enfermedad específica. En el caso de una reclamación, los miembros utilizan una plataforma en línea basada en blockchain para votar sobre si el colectivo debe pagar o no.

El gigante de los seguros Ping An defiende sus intereses con su propia plataforma de asistencia sanitaria de IA, Good Doctor, con el objetivo de aprovechar los datos y la automatización para reducir costes. La empresa está probando una clínica del tamaño de una cabina telefónica sin personal en la que los pacientes pueden consultar a un médico de IA y utilizar un botiquín inteligente para elegir un medicamento que se ajuste a su diagnóstico.11

“Alibaba Health trata de revolucionar el modelo de venta al por menor de medicamentos recetados y no recetados, y está absorbiendo el negocio de las farmacias, tanto dentro como fuera de los hospitales”, explica Will Ballard, director de renta variable de pequeña capitalización de los mercados emergentes de Aviva Investors. “Ping An Good Doctor tiene más que ver con el diagnóstico y la reducción del coste del seguro. El primer paso antes de utilizar su seguro para una visita de su médico es acceder a la plataforma en línea para un diagnóstico preliminar y, a continuación, concertar una cita en el hospital. Eso hace que sea mucho más barato que acudir directamente a una clínica privada”.

Alibaba Health se basa en la ruptura del modelo de venta al por menor de medicamentos con y sin receta.

Para no quedarse atrás, el rival de Alibaba, Tencent, se ha asociado con Aviva y Hillhouse Capital para crear una aseguradora digital con sede en Hong Kong especializada en seguros de vida y cobertura de enfermedades graves. Por otro lado, en China continental, la compañía está utilizando su casi exclusiva plataforma WeChat para ofrecer servicios sanitarios, como chats de texto en tiempo real con profesionales médicos y servicios de concertación de citas. Tencent también compite con DeepMind en el campo de las imágenes diagnósticas basada en la IA. Baidu –la tercera de las llamadas MTD, el trío de gigantes tecnológicos de China– está desarrollando un chatbot que aprovecha las formidables capacidades de IA de su unidad Baidu Brain.

Los gigantes tecnológicos de China cuentan con el respaldo del gobierno, deseoso de aprovechar su dominio de la analítica de datos y la IA para mejorar el sistema sanitario y ampliar el acceso al mismo de su vasta población. Por ejemplo, en China hay solamente 20 oftalmólogos por cada millón de habitantes, por lo que el diagnóstico a distancia con medios tecnológicos es un objetivo prioritario.12

La normativa, relativamente laxa, en materia de protección de datos permite a las empresas chinas acceder a una gran cantidad de datos de pacientes que utilizan para entrenar algoritmos y ofrecer soluciones tecnológicas en el ámbito de la gestión de sistemas de atención sanitaria. Por ejemplo, el Segundo Hospital Provincial de Guangzhou, en el sur de China, está utilizando 300 millones de historiales clínicos para entrenar la IA, identificar a los pacientes utilizando un software de reconocimiento facial y ofrecer diagnósticos a través de WeChat.13

Protección de datos

El acceso a los datos puede dar a los gigantes tecnológicos de China una ventaja sobre las empresas estadounidenses, en las que la controversia rodea sus tentativas de utilizar la información de los pacientes. Facebook fue motivo de titulares negativos en 2018 cuando, supuestamente, solicitó a los hospitales millones de registros de pacientes anónimos, que esperaba que coincidieran con sus propios datos de usuario.14

Las dudas sobre la propiedad de la información médica y el equilibrio entre la confidencialidad de los datos y la eficacia médica no son nada nuevo. En 1951, una mujer afroamericana llamada Henrietta Lacks se sometió a un procedimiento de biopsia en el hospital Johns Hopkins de Baltimore, donde se descubrió que sus células eran “inmortales”, lo que significa que pueden reproducirse indefinidamente. Mucho después de su muerte, las células cancerosas de esa mujer siguen siendo utilizadas para investigaciones médicas cruciales, algunas de ellas con fines comerciales, a pesar de que no dio su consentimiento ni recibió compensación alguna.

El debate sobre la comercialización de la información personal ha adquirido una nueva dimensión, ahora que las frecuencias cardíacas se digitalizan en los teléfonos inteligentes en tiempo real y los individuos comparten su ADN con empresas que pueden transmitirlo a terceros, ya sean compañías de seguros o las fuerzas y cuerpos de seguridad. Por lo tanto, ganarse la confianza de los consumidores será especialmente importante para las empresas tecnológicas interesadas en la atención sanitaria.

Según una encuesta reciente realizada por Rock Health, una incubadora que invierte en nuevas empresas de salud digital, apenas el 11 % de los encuestados declararon que estarían dispuestos a compartir sus datos de salud con una empresa tecnológica, en comparación con el 72 % en el caso de los médicos y el 49 % en el caso de las aseguradoras de salud. De todas ellas, Google era el más fiable, con Facebook a la zaga.15

¿Con qué empresa tecnológica compartiría sus datos?

Chart showing which tech companies people are willing to share their data with
Source: Rock Health Digital Health Consumer Adoption Survey (2018 = 4,000)

Sesgo y escándalo

Por otra parte, también se plantea el problema del sesgo tecnológico. El aprendizaje profundo -base de gran parte de la tecnología de IA en la atención sanitaria- funciona de forma muy parecida a como lo hacen los seres humanos, revisando los conocimientos existentes y detectando patrones. En consecuencia, el sesgo humano puede influir en los algoritmos de la misma manera que en el comportamiento de las personas.

Tradicionalmente, las mujeres han estado infrarepresentadas en los ensayos médicos que proporcionan las fuentes de datos para la IA

Tradicionalmente, las mujeres han estado infrarepresentadas en los ensayos médicos que proporcionan las fuentes de datos para la IA, lo que puede sesgar los resultados. Tomemos como ejemplo el éxito de DeepMind en la predicción de formas de insuficiencia renal entre la población: si observamos detenidamente, vemos que los datos utilizados para entrenar los algoritmos fueron en un 93,6 % de hombres, y que la empresa admitió que su modelo demostró ser menos eficaz a la hora de anticiparse a los problemas entre las pacientes de sexo femenino.16

Además del sesgo de género, la IA puede replicar el sesgo racial: las imágenes que se utilizan para entrenar a las máquinas para detectar cánceres de piel presentan tonos de piel predominantemente más claros, lo que dificulta su aplicación en situaciones del mundo real. Otros algoritmos de salud pueden parecer ridículamente limitados: la IA desarrollada recientemente para reconocer los signos de demencia utilizando la voz humana generó optimismo hasta que se descubrió que tenía un defecto fatídico -era confusa para cualquiera que no fuera un canadiense de habla inglesa.17

Incluso si se superan los problemas relacionados con la propiedad de los datos, la privacidad y la parcialidad, los fallos de alto perfil de la tecnología sanitaria centrada en el consumidor son motivo de cautela. En noviembre de 2018, Google anunció que había dejado de trabajar en una lente de contacto diseñada para medir los niveles de glucosa de las personas con diabetes. A pesar del entusiasmo de los medios de comunicación en torno al proyecto, se descubrió que la tecnología era inviable debido a las dificultades para leer los niveles de azúcar a través de las lágrimas.

Luego está el tristemente célebre caso de Theranos, la empresa emergente con sede en San Francisco que anunció que había inventado un dispositivo miniaturizado que prometía revolucionar los análisis de sangre. En su punto álgido, en 2013, la empresa tenía un valor de 10.000 millones de dólares. Pero después de que un periodista de investigación descubriera que la empresa estaba exagerando la eficacia de su tecnología, Theranos se desplomó. En 2018, la empresa y su fundadora Elizabeth Holmes fueron acusadas de fraude por la Comisión de Valores y Bolsa.18

Medicina profunda

Eric Topol señala que, para disipar las preocupaciones sobre la privacidad y la seguridad de los datos, es necesario regular la actividad de las empresas tecnológicas en el ámbito de la asistencia sanitaria y, en este sentido, se remite al Reglamento General de Protección de Datos de la Unión Europea (RGPD) como una medida en la dirección correcta. Pero insiste en que, si se utilizan correctamente, las tecnologías de vanguardia, como la IA y el Internet de las cosas, pueden mejorar la atención sanitaria.

Un ejemplo, que ya está siendo puesto a prueba por el NHS, es el uso del reconocimiento de voz para permitir a los médicos pasar más tiempo interactuando y escuchando a los pacientes, en lugar de malgastar una cita introduciendo datos y consultando los registros en la pantalla de sus ordenadores. (Sigue habiendo dudas sobre la inclusividad de esta tecnología, dado que el reconocimiento de voz tiende a ser peor para las mujeres y las personas que no son blancas.19)

Médicos gratuitos para dar prioridad a los casos urgentes y ofrecer un tratamiento más humano y centrado en los pacientes

Topol también señala el potencial de las exploraciones diagnósticas impulsadas por la IA, no para reemplazar a los médicos, sino para liberarlos con el fin de que puedan dar prioridad a los casos urgentes y ofrecer un tratamiento más humano y centrado en el paciente, lo que él llama “medicina profunda”.

“La medicina profunda consiste en recuperar tiempo”, afirma. “El don del tiempo se deriva de la eficiencia y la productividad de la IA. Se trata de apoyarse en las máquinas para asimilar los datos de una persona, porque eso lleva mucho tiempo y los datos a menudo se encuentran diseminados en varias fuentes. También consiste en responsabilizar a los pacientes de sus propios datos y darles algoritmos para interpretarlos, especialmente cuando se trata de enfermedades rutinarias y no graves: su tratamiento puede llegar a ser autónomo”.

En las últimas décadas se han perdido en gran medida todos los elementos que deberían constituir la esencia de la medicina

“Existen muchas maneras de garantizar que cuando los médicos y los pacientes se reúnan, se den las condiciones para una verdadera comunicación, confianza, compasión y empatía. En las últimas décadas se han perdido en gran medida todos los elementos que deberían constituir la esencia de la medicina”, añade Topol.

A medida que las grandes empresas de tecnología continúan haciendo progresos en materia de tecnología de la salud, surgen dos visiones del futuro. En el primero, las personas pueden hacer un seguimiento de su propia salud utilizando aplicaciones activadas por voz, y hacer un diagnóstico sin problemas, así como solicitar tratamientos en línea para enfermedades rutinarias. Cuando necesitan una cita presencial, el médico se libera mediante la aplicación de una potente tecnología de IA para pasar tiempo con el paciente y ofrecerle una atención considerada y humana.

El futuro alternativo es que las empresas comercialicen de forma desenfrenada y sin permiso los datos de los pacientes, dirijan implacablemente su publicidad a los pacientes enfermos y adapten los productos de los seguros de salud aumentando las primas de los grupos de riesgo en función de sus perfiles genómicos. La IA no se utiliza para hacer la vida más fácil a los médicos, sino para agilizar su trabajo de manera que puedan incluir un mayor número de citas todos los días. Los pacientes siguen siendo registros en una hoja de cálculo, en lugar de ser tratados como auténticas personas.

Los reguladores, las empresas y las personas tienen un papel que desempeñar a la hora de determinar cuál de estos escenarios se consolidará. Pero una cosa es cierta: el auge de la tecnología en la atención sanitaria no ha hecho más que empezar. 

Referencias:

  1. 'A major milestone for the treatment of eye disease', DeepMind, August 2018
  2. 'Why Google consuming DeepMind Health is scaring privacy experts,’ Wired, November 2018
  3. ‘Medtech and the Internet of Medical Things,’ Deloitte, 2019
  4. ‘Using AI to give doctors a 48-hour head start on life-threatening illness,’ DeepMind blog, July 2019
  5. ‘Google’s sister company creates smart nappies,’ Financial Times, July 2019
  6. ‘Apple Watch can now be used to monitor Parkinson’s symptoms,’ Engadget, June 2018
  7. ‘Investors today prefer companies with fewer physical assets,’ Harvard Business Review, September 2016
  8. ‘Google parent company invests $375 million in Oscar Health,’ CNN, August 2018
  9. ‘Health Stocks fall after Amazon, JPMorgan, Berkshire announce healthcare deal,’ Bloomberg, January 2018
  10. JPMorgan research note on Alibaba Health, March 2019
  11. ‘Ping An Good Doctor blazes trail in developing unstaffed, AI-assisted clinics in China,’ South China Morning Post, November 2018
  12. Eric Topol, Deep Medicine: How artificial intelligence can make healthcare human again (New York: Basic Books, 2019)
  13. ‘A Chinese hospital is betting big on artificial intelligence to treat patients,’ Quartz, April 2018
  14. ‘Facebook sent a doctor on a secret mission to ask hospitals to share patient data,’ CNBC, April 2018
  15. Digital health consumer adoption report 2018, Rock Health
  16. ‘DeepMind touts predictive healthcare AI ‘breakthrough’ on heavily skewed data,’ Techcrunch, July 2019
  17. ‘If AI is going to be the world’s doctor, it needs better textbooks,’ Quartz, September 2018
  18. ‘Theranos, CEO Holmes, and former president Balwani charged with massive fraud,’ SEC statement, March 2018
  19. ‘Voice recognition still has significant race and gender biases,’ Harvard Business Review, May 2019

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