Las implicaciones del COVID-19 en los activos reales

Es probable que las pérdidas humanas causadas por el COVID-19 aumenten significativamente, así como su repercusión en las economías y en los mercados financieros. Las naciones ya han comenzado a promulgar medidas para contener su propagación. A continuación, se resumen los acontecimientos recientes y su posible efecto en los mercados de activos reales europeos.

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The implications of COVID-19 for real assets

Las economías operan según la relación entre la oferta, la demanda y las finanzas. El brote del coronavirus (COVID-19) ha sacudido los cimientos de estos tres componentes de forma simultánea, lo que ha provocado interrupciones en las cadenas de suministro mundiales, una brusca caída del consumo y considerables obstáculos prácticos al desarrollo de los negocios en los sectores de fabricación y servicios.

Es probable que se produzca una recesión, y se espera que la producción europea se contraiga bruscamente

A corto plazo, es probable que se produzca una recesión, y se espera que la producción europea se contraiga bruscamente. Existen dos preguntas clave para averiguar las consecuencias económicas a largo plazo: ¿cuánto tiempo durará esta interrupción de gran envergadura? ¿y cuán eficaces serán las medidas de los gobiernos y los bancos centrales ante un brusco (aunque temporal) cese del crecimiento económico?

En primer lugar, la principal preocupación en materia de políticas es gestionar la propagación del virus. La eficacia de las medidas gubernamentales influirá sustancialmente en la duración de la inestabilidad económica. Sin embargo, será necesario encontrar un equilibrio entre estas y los costes económicos. Cualquier paso en falso podría causar daños duraderos a los mercados financieros. De momento, los gobiernos de Reino Unido y Europa han anunciado medidas fiscales por valor de cientos de miles de millones de euros para ayudar a las empresas a superar los efectos del COVID-19. De todas formas, las políticas fiscales y monetarias no pueden evitar la inestabilidad derivada de una crisis de la oferta y la demanda… Solo pueden tratar de contrarrestarla.

Se avecina uno de los descensos más pronunciados de la demanda mundial

Esta situación tendrá un efecto sin precedentes en los activos reales (al igual que en casi todas las clases de activos): se avecina uno de los descensos más pronunciados de la demanda mundial.  Históricamente, los activos reales han registrado buenos resultados en situaciones de tensión del mercado en comparación con otras clases de activos. También generan ingresos y beneficios de diversificación en momentos en los que es probable que el rendimiento de los bonos de deuda pública caiga debido a la búsqueda de activos más seguros por parte de los inversores. No obstante, los precios se verán sometidos a presiones, al menos a corto plazo, aunque también pueden surgir oportunidades.

El impacto total del COVID-19 sobre los activos reales aún está por ver, pero hay algunas pruebas anecdóticas que apuntan a una ralentización de los volúmenes de transacción. En estas circunstancias, las condiciones de liquidez y los riesgos de crédito deben ser objeto de un seguimiento exhaustivo. A continuación, analizamos las implicaciones en las tres categorías principales de activos reales: bienes inmuebles, infraestructura y deuda privada. 

Bienes inmuebles

Los ocupantes de las propiedades comerciales ya se han visto afectados. De hecho, los minoristas fueron de los primeros perjudicados. Sus sectores, que ya se enfrentaban a desafíos estructurales antes de esta crisis, se volverán aún más vulnerables. Muchas empresas minoristas dependerán del apoyo del Gobierno para sobrevivir.

En los sectores minoristas, muchos probablemente deban retrasar los pagos de sus alquileres y algunos podrían quebrar

Si bien los minoristas cuyos productos sean de consumo no discrecional, como las farmacias y las tiendas de comestibles, pueden verse menos afectados por el desplome de la demanda, la mayoría de los sectores minoristas seguramente experimenten un descenso de clientes presenciales, interrupciones en la cadena de suministro y problemas de contratación de personal para las tiendas en los próximos meses. En los sectores minoristas, muchos probablemente deban retrasar los pagos de sus alquileres y algunos, en caso de no recibir ayuda del Gobierno, podrían quebrar. Algunos minoristas, como Debenhams, ya han solicitado suspensiones del alquiler para hacer frente al impacto del COVID-19.

Otros sectores que dependen del turismo, como el de la hostelería, la restauración y el ocio y entretenimiento, se verán en una coyuntura cada vez más complicada a medida que la crisis se prolongue. El fracaso empresarial podría propagarse también a los negocios del sector de oficinas vinculados al turismo, los viajes y la fabricación. Aquellos ocupantes con balances saneados y bajo apalancamiento resistirán mejor. Además, es probable que las empresas que sean una pieza esencial para el funcionamiento de la sociedad y la economía en general reciban apoyo gubernamental.

Un mayor porcentaje de la población dependerá del comercio electrónico

En el sector de la logística, los ocupantes se verán afectados por la interrupción de las cadenas de suministro mundiales y la posible escasez de mano de obra. Sin embargo, un mayor porcentaje de la población dependerá del comercio electrónico mientras el aislamiento social siga vigente, lo que servirá de cierto apoyo al sector.

El alojamiento para estudiantes es generalmente un sector defensivo, así que los ingresos por alquileres deberían verse bastante menos afectados en este sector que en muchos otros a corto plazo. Sin embargo, si el tránsito y la educación superior internacionales siguen en pausa a finales del verano, las tasas de ocupación para el año académico 2020-2021 se verán bajo presión.

Los arrendadores y los prestamistas están preparándose para un posible estancamiento de sus ingresos. Tendrán que colaborar estrechamente con los ocupantes y los prestatarios para ayudarles a gestionar los flujos de efectivo a lo largo de este difícil período. La exposición a buenas empresas con firmes compromisos en edificios de alta calidad servirá de ayuda. También será necesario mitigar los riesgos bajistas, puesto que los proyectos de desarrollo podrían retrasarse debido a interrupciones en la cadena de suministro y a la escasez de mano de obra.

Infraestructura

Las inversiones en infraestructura suelen caracterizarse por un planteamiento a largo plazo y un diseño a prueba de crisis económicas. Los flujos de efectivo a largo plazo y respaldados por el Gobierno resultarán beneficiosos ante el panorama actual. En relación con otras clases de activos, las inversiones en infraestructura social deberían posicionarse bien para aguantar el envite de la crisis del COVID-19.

Sin apoyo, la mayoría de las líneas aéreas podrían verse abocadas a la quiebra a finales de mayo si los gobiernos no toman cartas en el asunto

La infraestructura económica está más expuesta. Por ejemplo, es probable que los aeropuertos sufran una intensa presión a corto plazo, ya que el tránsito aéreo está cayendo a un ritmo sin precedentes. En un duro comunicado publicado el 16 de marzo, el organismo de investigación industrial Centre for Aviation advertía que, sin apoyo, la mayoría de las líneas aéreas podrían verse abocadas a la quiebra a finales de mayo si los gobiernos no toman cartas en el asunto. También es probable que los puertos tengan que hacer frente a una gran presión a medida que el tráfico de contenedores caiga. Los peajes de las autopistas, cuyos ingresos suelen depender del tráfico de vehículos pesados de transporte de mercancías, se verán afectados de forma similar.

La infraestructura energética, que depende de los flujos de efectivo basados en los precios de la energía, sufrirá la combinación entre la caída de la demanda a causa de la pandemia y la decisión de Arabia Saudí de incrementar la producción de petróleo. En los sectores de la construcción y la fabricación, lo más probable es que los proyectos de infraestructura no generen ingresos según los plazos programados debido a los retrasos y el aumento de los costes derivados de la posible escasez de mano de obra, suministro y equipo. Por lo tanto, los flujos de ingresos pueden verse interrumpidos.

Expectativa generalizada de que se ofrecerá un amplio apoyo financiero estatal a determinados sectores esenciales, como el de infraestructura

Sin embargo, este sector es vital para que la economía pueda mantenerse y recuperarse. Los inversores en activos reales podrían encontrar consuelo en la expectativa generalizada de que se ofrecerá un amplio apoyo financiero estatal a determinados sectores esenciales, como el de infraestructura. La mayoría de los activos de infraestructura desempeñan una función esencial en nuestra sociedad y serán vitales para que la economía mundial se reponga, así que es probable que el gobierno tome medidas para materializar su apoyo.  

Deuda privada

La deuda privada de bajo riesgo suele ser una clase de activos defensivos, pero los resultados de las inversiones se verán amenazados por el pronunciado declive económico previsto.  Por ejemplo, los propietarios de hoteles podrían tener dificultades para efectuar los pagos de deuda si sus ingresos siguen menguando, lo que conllevará el incumplimiento de los compromisos adquiridos. Sin embargo, los patrocinadores económicamente más fuertes tendrán legitimidad para contribuir a evitar dicho incumplimiento. Por ejemplo, podrán inyectar capital adicional antes de que se produzca el impago.

Los sectores del transporte, el comercio minorista y el ocio y entretenimiento se han visto inmediatamente afectados

En cualquier caso, lo más seguro es que aumente el número de reestructuraciones, refinanciaciones, moratorias y, en última instancia, de impagos. Los sectores del transporte, el comercio minorista y el ocio y entretenimiento se han visto inmediatamente afectados, pero no serán los únicos. Es probable que, a otras áreas de la economía, como la fabricación, el comercio y la construcción, les espere el mismo destino. Colaborar estrechamente con los prestatarios les ayudará a amortizar la deuda a medio plazo para proteger las inversiones.

Desde la crisis financiera de 2008-2009, los flujos de capital procedentes de inversores institucionales destinados a la deuda privada han alcanzado niveles récord, ya que muchos prestamistas bancarios se retiraron del sector debido a la aparición de regulaciones más estrictas. Como resultado, los rendimientos de la clase de activos han caído estrepitosamente y los niveles de riesgo han aumentado debido a que una cantidad de capital cada vez mayor aspira a menos operaciones. Cuando amaine la tormenta del COVID-19, podrían surgir oportunidades muy interesantes de financiación de proyectos inmobiliarios y de infraestructura con rendimientos más atractivos, lo que compensará el riesgo con creces. 

La inestabilidad a corto plazo podría dar paso a oportunidades a largo plazo

La naturaleza de los brotes virales de tipo COVID-19 es que resulta muy difícil, si no imposible, predecir su extensión y duración. La pandemia está causando estragos en los mercados financieros de diversas maneras.

La clave para gestionar bien una cartera en tiempos como los que corren no consiste en predecir, sino en prepararse para lo inesperado

La clave para gestionar bien una cartera en tiempos como los que corren no consiste en predecir, sino en prepararse para lo inesperado. En el caso de los activos reales, este enfoque implica tener participaciones en carteras diversificadas de activos de alta calidad y mantener relaciones sólidas con ocupantes, prestatarios y socios. Aunque las carteras de renta variable con apalancamiento bajo o nulo parezcan más conservadoras en situaciones favorables al riesgo, aportan características defensivas muy necesarias durante las recesiones.

Si bien se espera una mayor volatilidad, no cabe duda de que surgirán oportunidades junto con importantes desafíos. También es más probable que se produzcan infravaloraciones, así que los inversores deben estar preparados a actuar. Actualmente, la liquidez es la prioridad, pero los beneficios de diversificación asociados a una asignación a activos reales de calidad también serán fundamentales para resistir frente al COVID-19. Dado que el futuro de la economía mundial es incierto a medio plazo, poseer activos con una variedad de factores de riesgo supondrá una ventaja. Los inversores pueden tomar medidas para contener y, en última instancia, revertir los efectos de lo que es una emergencia económica en toda regla.

El equipo de Investigación de Activos Reales continuará analizando las repercusiones del COVID-19 en los mercados privados a medida que la situación evolucione. En las semanas y los meses venideros, compartiremos las conclusiones de este equipo sobre las perspectivas de los bienes inmuebles, la infraestructura y la deuda privada.

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