La correlación es uno de los indicadores estadísticos más empleados en las finanzas actuales. No obstante, quienes realmente quieran diversificar sus carteras pueden combinarla con otros parámetros para controlar mejor el riesgo y sacar provecho.
Lea este artículo para comprender:
- Por qué confiar únicamente en la correlación no es suficiente para evaluar el riesgo de una cartera
- Por qué otros indicadores, como la beta de un activo, pueden ser útiles para construir una cartera
- Por qué la amenaza constante de la inflación obliga a utilizar herramientas efectivas de diversificación
Cuando un inversor se plantea añadir un nuevo activo, como una estrategia alternativa, a una cartera multiactivos tradicional, es probable que observe primero su correlación con los activos que ya tenga. Así, podrá encontrar fondos con una correlación baja o negativa con los bonos y las acciones, que ayudan a reforzar la diversificación, limitar el riesgo de caídas y mejorar la rentabilidad ajustada al riesgo.
Sin embargo, la correlación principal, un indicador estadístico que muestra si ciertas variables tienden a moverse en la misma dirección y con qué intensidad, tiene sus límites.
Aunque es uno de los indicadores financieros más utilizados, si solo nos fijamos en la correlación, estaremos obviando otros aspectos. En cambio, si la combinamos con otros parámetros, podremos averiguar cómo reforzar la diversificación de una cartera multiactivos añadiendo un nuevo activo alternativo.
Antes de nada, hay que entender que los cálculos de correlación se basan en datos históricos, y las relaciones entre activos pueden variar con el tiempo. Además, y quizá esto sea más importante, no indican cuánto puede moverse un activo en relación con otro.
La correlación principal tampoco permite conocer con detalle cómo podría comportarse una estrategia en distintos escenarios de mercado. Por ejemplo, dos fondos con correlaciones similares a largo plazo pueden arrojar resultados muy distintos en periodos de tensión.
Dado que la correlación mide únicamente la fuerza de una relación lineal entre dos variables, no refleja las posibles relaciones no lineales.
Mejores decisiones
Si, además de fijarnos en la correlación, analizamos la sensibilidad de un activo a las condiciones generales del mercado, nos será más fácil tomar mejores decisiones. Por ejemplo, si un inversor está considerando reducir su exposición a los bonos en favor de un activo alternativo, merece la pena observar su beta, es decir, su respuesta a los movimientos de la renta variable, y no solo su correlación.
En un mundo perfecto, una estrategia alternativa tendría una relación no lineal, caracterizada por una correlación asimétrica
También puede ser útil evaluar si la correlación del activo analizado ha cambiado en función del entorno de mercado y, en ese caso, preguntarse por qué. En un mundo perfecto, una estrategia alternativa tendría una relación no lineal, caracterizada por una correlación asimétrica: positiva en fases alcistas y negativa en periodos bajistas.
Al fin y al cabo, se trata de evaluar si puede ayudarnos a diversificar cuando más lo necesitemos, en especial durante las caídas.
Desde su lanzamiento, el fondo AIMS de Aviva Investors ha registrado, de media, una correlación de 0,6 con la renta variable mundial, calculada sobre periodos consecutivos de tres años, junto con una beta global de 0,2. Este último parámetro indica que, por lo general, el fondo participa aproximadamente del 20% de los repuntes del mercado de acciones.
Estas cifras generales, sin embargo, no reflejan algunas diferencias significativas, especialmente en los últimos cinco años. Un análisis más detallado muestra que, en periodos alcistas, la correlación fue de 0,33, con una beta de 0,19, mientras que en periodos bajistas se redujo a un 0,11, con una beta de 0,06.
Para apreciar mejor su comportamiento, la figura 1 representa las rentabilidades semanales del fondo en relación con las del mercado global de renta variable durante los últimos cinco años.
Figura 1: AIMS fund’s return profile - convexity in action, 5-year weekly return data (per cent)
Past performance is not a reliable indicator of future results.
Note: Returns are based on weekly data in GBP.
Source: Aviva Investors, Bloomberg. Data as of November 30, 2025.
La asimetría de las rentabilidades, evidente en la convexidad de la línea de tendencia, refleja que el fondo ha participado de los periodos alcistas y ha logrado resistir en periodos de tensión del mercado. Esta convexidad es una de las características principales de AIMS y explica por qué puede ser una herramienta de diversificación eficaz dentro de una cartera.
Este comportamiento no es puntual: desde su lanzamiento hace más de diez años, AIMS ha demostrado una y otra vez su capacidad para preservar el capital y, en numerosas ocasiones, generar rentabilidades positivas en épocas de fuertes caídas en los mercados de renta variable, como refleja la figura 2.
Figura 2: AIMS drawdowns have been limited during equity sell-offs (per cent)
Past performance is not a reliable indicator of future results.
Note: Maximum drawdown is shown gross of all fees and may be reduced by applicable costs and charges, in GBP, for AIMS Target Return. Inception date July 1, 2014. Global equities represented by the MSCI All Country World Equity Index (local currency). Ten worst rolling 3-month equity declines since fund inception as measured by the preceding 3-months to date shown on x-axis.
Source: Aviva Investors, Morningstar. Data as of November 30, 2025.
No es una casualidad
La resiliencia de AIMS no es una casualidad, sino el resultado de un minucioso proceso de construcción. Para que el fondo mantenga una correlación positiva con las acciones, algunas de sus estrategias buscan aprovechar las primas de riesgo tradicionales en renta variable y renta fija, pero aportamos estabilidad y tratamos de contrarrestar los riesgos asociados a estos activos empleando otras estrategias de reducción del riesgo. Desde el lanzamiento del fondo, estas estrategias han sumado más de diez puntos porcentuales a su rentabilidad total.
En 2025, AIMS mantuvo su curva precisamente gracias a estas estrategias de reducción del riesgo. La posición más destacada correspondió a las opciones de venta sobre índices de renta variable, que abrimos para beneficiarnos de la indiferencia de los inversores ante la posible subida de aranceles por parte de Estados Unidos.
Tras el sonoro “Día de la Liberación” del presidente Trump, las acciones globales cayeron más de un 10%, lo que disparó el valor de estas opciones, que se convirtieron en la posición más rentable del fondo en aquel año.
Los gestores tratan de generar rentabilidad aprovechando las ineficiencias del mercado y las oportunidades temáticas
Los gestores también tratan de generar rentabilidad aprovechando las ineficiencias del mercado y las oportunidades temáticas, como el valor relativo o las estrategias sistemáticas y de volatilidad. Estas estrategias oportunistas aportan una capa adicional de resiliencia y diversificación, puesto que, por lo general, su rentabilidad no depende de la tendencia del mercado.
Ahora que prácticamente todos los precios de los activos han subido al unísono, principalmente a causa del último ciclo de relajación monetaria, es comprensible que los inversores piensen que la diversificación es un aspecto secundario.
Sin embargo, lo ocurrido en 2022, cuando los bancos centrales tuvieron que subir drásticamente los tipos de interés para frenar la inflación, nos recuerda los riesgos de los mercados con alta correlación.
La inflación ha bajado desde los máximos de 2022 y 2023, pero aún sigue muy por encima de los niveles prepandémicos. Si volviera a repuntar, los inversores podrían verse expuestos a una posible caída simultánea de los bonos y las acciones, en respuesta a un hipotético aumento de los tipos de interés.
En ese caso, las inversiones alternativas podrían actuar como una sólida herramienta de diversificación, al igual que en 2022, cuando beneficiaron a muchas carteras multiactivos.