Los mercados de deuda japoneses inician 2026 marcados por transformaciones recientes, que han obligado a las aseguradoras de vida líderes a redefinir su operativa y transformar al sector en el país.
Lea este artículo para comprender:
- Los elementos que marcan el comportamiento del tramo largo de la curva de bonos japoneses.
- Por qué la configuración de la curva, la contabilidad y las decisiones de los asegurados son ahora determinantes para la solvencia.
- Cómo ajustan su estrategia las aseguradoras de vida: venden activos antiguos que arrastran pérdidas, adaptan la duración de su cartera, controlan la liquidez, recurren a los reaseguros y emplean mecanismos que transforman activos existentes en instrumentos más eficientes para la cartera (repack).
En los últimos dos años, la curva de los bonos del Gobierno japonés (JGB) ha sufrido cambios importantes, y con ellos ha variado también el comportamiento de las grandes aseguradoras de vida del país. La última década ha estado marcada por un tramo largo de la curva muy condicionado por la política monetaria, pero Japón se encuentra ahora en un entorno muy distinto. La subida de los tipos, los cambios en la oferta de bonos y los nuevos criterios para valorar activos y garantizar la solvencia están transformando la manera en que los balances de las aseguradoras responden al mercado.
Aunque la repercusión se concentra principalmente en el mercado japonés, los rendimientos más altos en el país hacen que los tipos internacionales se ajusten también al alza.
Factores que mueven el mercado
Desde marzo de 2024, cuando el Banco de Japón (BdJ) abandonó los tipos negativos y retiró su control sobre la curva de rendimientos, el tramo largo de la curva cuenta con más margen de movimiento, tal y como estaba previsto. Al mismo tiempo, el banco conserva el control sobre los tipos a corto plazo y puede intervenir si la situación del mercado se torna más volátil.1 Este cambio llevó a que, a finales de 2025, los rendimientos a 20 y 30 años alcanzaran máximos que no se veían desde hace décadas, poniendo fin a la estabilidad que mantenían los tipos hasta entonces.2
De manera coordinada, el Ministerio de Hacienda redujo la oferta de bonos a muy largo plazo, limitó la emisión de títulos durante los episodios de volatilidad de 2024 y estableció el calendario de emisiones para 2026 con vencimientos a 20, 30 y 40 años. Aunque los cambios fueron modestos, afectan de manera significativa a un mercado con capital flotante restringido, es decir, los bonos a disposición de los inversores privados sin participación directa del Banco de Japón, que sigue controlando gran parte de la deuda en circulación.3,4
Las aseguradoras de vida japonesas, que gestionan más de 2 billones de USD en activos y siguen entre los mayores inversores de renta fija del mundo, han visto cómo un cambio regulatorio redefine su forma de invertir.5 Desde abril de 2025, Japón aplica un régimen de solvencia basado en valor económico (J-ICS, por sus siglas en inglés), versión japonesa del estándar de capital para seguros, que exige que activos y pasivos se valoren a los tipos de mercado actuales.6 Por ello, cualquier variación en los bonos de 30 a 40 años puede modificar el balance de una entidad de manera inmediata. En consecuencia, las compañías planifican periodos de compra más prudentes, adquieren activos únicamente cuando sus ratios de solvencia se han recuperado y priorizan los JGB más sólidos, con cupones elevados y sin pérdidas acumuladas.7
Aunque Japón ha reajustado su mercado de bonos, las aseguradoras siguen siendo fundamentales en los tramos más largos de la curva. Los grandes actores del sector siguen siendo los principales referentes de la demanda de bonos a 20 y 40 años, pero los momentos de compra, los plazos y los tipos de instrumentos que utilizan se están adaptando, ya que los ratios de solvencia responden con mayor rapidez con la llegada del J-ICS. Las decisiones de inversión ahora se centran en mantener la solvencia, equilibrar la duración de activos y pasivos, y limitar el riesgo de pérdidas.
En este contexto, la estructura del mercado hace que los efectos de las recientes políticas sean más evidentes. El calendario de emisiones para 2026 define cómo se distribuirán los bonos a muy largo plazo, mientras que la menor intervención del Banco de Japón desde mediados de 2024 ha permitido que los precios reflejen mejor la dinámica real de la oferta y la demanda. Esta mayor transparencia resulta positiva a largo plazo, aunque provoca oscilaciones más marcadas durante las sesiones de negociación. Además, la liquidez puede ser irregular en determinados títulos, lo que hace que las subastas estén más condicionadas por la confianza de los inversores que en la época del control de la curva de rendimientos.
Retos del mercado con la llegada del nuevo régimen J-ICS
El nuevo régimen J-ICS está redefiniendo cómo se gestionan los tramos largos de la curva, y a continuación se destacan los principales desafíos que marcan la agenda de las aseguradoras:
Solvencia basada en valor económico
La entrada en vigor del J-ICS convierte cualquier cambio en los bonos de 30 a 40 años en un movimiento que repercute de inmediato sobre activos y pasivos. El desajuste de duración, que antes podía pasar desapercibido, ahora se percibe de inmediato, es visible en los balances y afecta directamente al capital.
Bonos antiguos
Los bonos antiguos con cupones bajos comprados en un contexto de control de tipos arrastran pérdidas acumuladas que obligan a las aseguradoras a reorganizar sus carteras, motivo por el cual compañías como Nippon Life y Meji Yasuda han implementado medidas para ajustar sus inversiones y reducir riesgos.8 La figura 1 compara cómo se han comportado los bonos de bajo cupón durante la etapa de control de tipos (YCC) con los de alto cupón en el contexto del nuevo J-ICS.
Figura 1: Low-coupon legacy JGBs versus new high-coupon issuance – the solvency gap (percentage of par)
Note: YCC = Japan’s yield curve control policy, formally ended in March 2024. J-ICS = Japan’s economic-value solvency regime, introduced in April 2025.
Source: Aviva Investors, Bloomberg. Data as of February 3, 2026.
Concentraciones de liquidez
Cuando suben los tipos aplicados a las pólizas, los asegurados retiran dinero sobre todo de los contratos más antiguos y con menos garantías, de manera que la presión de liquidez se concentra en segmentos concretos en lugar de extenderse a toda la cartera.9,10
Iliquidez y el peso de emisiones concretas
Algunas emisiones de JGB a muy largo plazo siguen negociándose con escaso volumen, dado que una parte significativa de los bonos está concentrada en el balance del BdJ. Cuando la oferta disponible se reduce, se producen desajustes de liquidez y aumentan los costes de ejecución, hasta que el programa de préstamo de valores del banco central incrementa nuevamente la disponibilidad de títulos. En este contexto, determinados movimientos en las rentabilidades responden más a factores técnicos y a la propia mecánica del mercado que a cambios en los fundamentales.11
Reorientación de las aseguradoras medianas a plazos más cortos
La cautela en el extremo más largo de la curva no se limita a las grandes aseguradoras. Las entidades de tamaño medio también han adoptado un enfoque más conservador, orientando sus inversiones a plazos de 10 a 15 años o reduciendo posiciones a raíz del aumento de las pérdidas acumuladas en sus bonos antiguos, como reflejan los movimientos de Fukoku Mutual y Asahi Life.12,13
Reorganización de la cartera mediante operaciones financieras a largo plazo
Estas operaciones permiten a las aseguradoras convertir activos extranjeros o en moneda extranjera en exposición a bonos japoneses de muy largo plazo, lo que mejora los rendimientos cuando la oferta de JGB es limitada. Al estructurar los flujos de efectivos en instrumentos expresados en yenes, también se reduce la volatilidad en la valoración en comparación con mantener directamente los bonos en moneda extranjera.
Como resultado, estas condiciones han llevado a las aseguradoras a abandonar la gestión pasiva y adoptar un modelo de gestión del balance más dinámico y planificado, basado en un conjunto de medidas aplicables en todo el sector.
Qué esperar del extremo largo de la curva japonesa
El tramo largo de la curva de bonos japoneses está marcado por la desigualdad en la liquidez y la prudencia de las aseguradoras grandes y medianas. El régimen J-ICS provoca que los movimientos del balance se reflejen de forma inmediata, por lo que las compañías ahora participan solo en periodos limitados de operación, dejando que la volatilidad muestre dónde se mantiene la demanda y dónde se debilita rápidamente.
El reto principal será si la oferta de bonos a largo plazo y la liquidez del mercado pueden adaptarse a este nuevo ritmo
El reto principal será si la oferta de bonos a largo plazo y la liquidez del mercado pueden adaptarse a este nuevo ritmo, o si los flujos de inversión extranjera seguirán aliviando la presión del sistema.
El reciente aumento de los rendimientos de los bonos japoneses a largo plazo tiene repercusión internacional, ya que eleva las primas de plazo en Estados Unidos y Europa, y reduce el atractivo del carry trade, lo que a su vez modifica la manera en que los inversores gestionan la duración de sus posiciones a nivel mundial.
Paralelamente, el aumento de los rendimientos japoneses y la curva más pronunciada dentro del G4 atraen capital hacia el país y provocan volatilidad en los mercados de deuda pública y de divisas, mientras Japón normaliza su política y otros países consideran nuevas medidas de estímulo.
El mercado de JGB en Japón adopta ahora un nuevo compás: las aseguradoras siguen siendo decisivas, pero la solvencia y la evolución de los mercados globales determinan el ritmo de sus movimientos.