Mientras las expectativas de inflación se reajustan, el actual conflicto en Oriente Medio sigue afectando a los mercados.
Lea este artículo para comprender:
- Las repercusiones para los mercados del conflicto militar en Oriente Medio y posibles escenarios resultantes
- Las expectativas de tipos de interés oficiales de los bancos centrales de cara al futuro
- Cómo se han comportado hasta ahora los sectores de renta fija
El actual conflicto en Oriente Medio ha provocado un rápido reajuste en muchos sectores de renta fija, impulsado en gran medida por una revaluación del riesgo de inflación y la trayectoria de los tipos de interés de los bancos centrales.
El cierre de facto del estrecho de Ormuz ha provocado una subida vertiginosa de los precios de la energía y una volatilidad considerable en el petróleo y el gas, y cualquier noticia o anuncio de cualquiera de las partes del conflicto podría acarrear fuertes movimientos en los mercados.
Los más pronunciados se han producido en los tipos de interés a corto plazo, ya que las expectativas sobre la política de los bancos centrales han cambiado sustancialmente. Los ajustes reflejan la rapidez con la que los mercados recalibraron sus expectativas de inflación ante el fuerte alza de los precios de la energía.
La situación en los mercados fluctúa a un ritmo vertiginoso. En el momento de redactar este texto, los mercados prevén entre uno y dos recortes por parte de la Reserva Federal (Fed) para este año, al tiempo que esperan entre una y dos subidas del Banco Central Europeo (BCE) y ningún movimiento en el Banco de Inglaterra (BdI). De cara al próximo año, las expectativas apuntan a pocos cambios en los tipos oficiales de la Fed y el BCE, y a ninguno en el caso del BdI.
A pesar de estos movimientos en los vencimientos cortos, las curvas de rendimiento de la mayoría de los principales países desarrollados se han mantenido generalmente estables
A pesar de estas variaciones en los vencimientos cortos, las curvas de rendimiento de la mayoría de los principales mercados desarrollados se han mantenido, en general, estables o se han pronunciado ligeramente. La excepción es Europa, donde se han aplanado. Esta evolución refleja el aumento de los rendimientos a largo plazo y sugiere que los inversores están demandando una prima de riesgo por la alta inflación y preparándose para la posibilidad de que la actual crisis de precios se vuelva más persistente.
Un primer punto de inflexión fue el cierre de la producción de GNL por parte de Catar tras los ataques iraníes, que supuso la primera perturbación importante del suministro físico en el marco del conflicto. Al mismo tiempo, los ataques generalizados contra infraestructuras energéticas del Golfo han interrumpido aproximadamente una quinta parte de los flujos mundiales de petróleo y GNL, lo cual ha empujado a los mercados de energía a un entorno más tenso.
Un factor clave para las perspectivas de inflación, los tipos de interés y los mercados de renta fija será si los gobiernos podrán mitigar esta presión inflacionaria impulsada por la energía y, en caso de conseguirlo, cómo lo harán.
EE. UU. ha planteado la posibilidad de desplegar escoltas navales para el transporte marítimo comercial y una posible liberación de reservas estratégicas de petróleo en caso de que los precios de la gasolina sigan subiendo en su territorio. Sin embargo, dada la magnitud de la disrupción física que se está produciendo, es poco probable que estas medidas ofrezcan más que un alivio temporal si el conflicto se prolonga más allá de las próximas tres o cuatro semanas.
Teniendo en cuenta el alto grado de incertidumbre, no es de extrañar que los inversores estén descontando varias semanas de inestabilidad, primas de riesgo más altas y un aumento de las expectativas de inflación, además de una moderación en las perspectivas de crecimiento mundial. Mientras que el dólar se ha fortalecido, los mercados de renta variable se han debilitado, especialmente en regiones importadoras de energía como Japón y Europa.
Más a largo plazo, las perspectivas dependerán de la duración del conflicto y de sus posibles efectos duraderos sobre el suministro y la producción de energía.
Si el conflicto desescalara rápidamente, las repercusiones para el crecimiento y la inflación en todo el mundo podrían ser limitadas, y es probable que en tal caso los mercados corrigieran gran parte de sus movimientos recientes. Si, por el contrario, las tensiones persisten varias semanas más, el desenlace más probable es un frenazo moderado del crecimiento este año y un aumento temporal de la inflación mientras las presiones relacionadas con la energía se transmiten a la economía. En este contexto, los bancos centrales podrían retrasar —que no abandonar— sus planes de flexibilización, optando por ignorar que el origen de la crisis se encuentra en la oferta.
Sin embargo, un conflicto de varios meses nos pondría ante el escenario más complicado. En ese caso, el crecimiento mundial podría caer alrededor de un 0,5% y la inflación mantenerse en niveles elevados durante más tiempo. Bancos centrales como el BCE y el BdI podrían incluso verse obligados a endurecer aún más sus políticas antes de relajarlas si, llegado el caso, las condiciones de crecimiento se debilitaran. Tal evolución tendría probablemente un impacto negativo en los activos de riesgo, reforzando la importancia de la calidad, la diversificación y una gestión disciplinada del riesgo.
Estrategia de renta fija en un contexto de incertidumbre
En estas condiciones, la estrategia adecuada para invertir en renta fija consiste en mantenerse ágil y actuar en función de los escenarios, utilizando las coberturas existentes para gestionar la volatilidad a corto plazo. Es vital evitar la reacción instintiva de reducir el riesgo. De hecho, incluso podrían darse oportunidades para aumentarlo de forma selectiva si los desajustes desbordaran los fundamentales.
En estas condiciones, la estrategia adecuada para invertir en renta fija consiste en mantenerse ágil
En el caso de la deuda pública, la atención a la inflación es especialmente intensa. Hasta ahora, la demanda de bonos corporativos de alta calidad se mantiene estable. En el sector del alto rendimiento, los diferenciales se han ampliado y la rentabilidad varía, por lo que la clave estará en apostar selectivamente por sectores resilientes.
La mayor sorpresa ha venido de los países emergentes, que se han mantenido sorprendentemente ordenados y con unos flujos estables pese al aumento de la tensión geopolítica y los fuertes movimientos en los tipos globales.
Las dos últimas semanas se han caracterizado por la volatilidad de los mercados, que podría prolongarse durante algunas semanas o incluso meses. Como siempre, la respuesta adecuada es mantener un enfoque estratégico a largo plazo.