Hasta hace poco, invertir en mercados privados implicaba aceptar una especie de trato: aportar el capital, esperar varios años y repetir el proceso. Los instrumentos evergreen ofrecen una alternativa más eficiente. 

Lea este artículo para comprender:

  • Por qué las estructuras evergreen de mercados privados siguen experimentando un rápido crecimiento, pese a la publicación de algunas noticias negativas.
  • Las principales razones por las que los inversores institucionales afirman sentirse atraídos por estos instrumentos.
  • Por qué no todas las clases de activos de los mercados privados son igualmente adecuadas para las estructuras de capital variable.

Los instrumentos evergreen de mercados privados han sido objeto de un gran escrutinio en los últimos meses. Un volumen de solicitudes de reembolso superior al previsto en los fondos semilíquidos estadounidenses dio lugar a la aplicación de límites a los reembolsos y al aplazamiento de algunas solicitudes, lo que puso en el punto de mira el funcionamiento de estos instrumentos.

Ahora bien, si aislamos el ruido, surge un panorama mucho más matizado. Los instrumentos que protagonizan esta historia cumplían, en su mayoría, con lo que establecía su documentación: gestionaban las solicitudes de reembolso de manera adecuada para proteger a los inversores de ventas forzadas a precios desfavorables. Además, el problema se concentró en un grupo concreto de empresas de desarrollo comercial (BCD) estadounidenses con una exposición desproporcionada a empresas de software consideradas vulnerables a las disrupciones causadas por la inteligencia artificial1.

Sin embargo, más allá de ese punto concreto de tensión, la tendencia es clara. A nivel mundial, los fondos evergreen semilíquidos de mercados privados gestionaban casi 500 000 millones de dólares en activos a finales de 2025, tras crecer alrededor de un 450% en los últimos cinco años2.

En Europa, la reforma del marco de los Fondos de Inversión a Largo Plazo Europeos (FILPE) está impulsando un crecimiento similar. Aunque los productos del primer régimen de FILPE eran principalmente de capital cerrado y con fechas de vencimiento fijas, la nueva normativa permite estructuras evergreen. Según un análisis de Scope Group, más del 60% de los 113 nuevos fondos lanzados en 2025 eran de tipo evergreen. Según las previsiones de Scope, los activos gestionados por los FILPE alcanzarán entre 65 000 y 70 000 millones de euros en 20273.

Paralelamente, en el Reino Unido, las estrategias de los fondos de activos a largo plazo (LTAF) autorizados por la Financial Conduct Authority han alcanzado un volumen de activos de aproximadamente 7300 millones de libras esterlinas, lo que representa un incremento de casi el 50% respecto a 2024. Además, aproximadamente 3100 millones de libras esterlinas de capital ya comprometido permanecían pendientes de inversión4.
 

Figura 1: ELTIF AUM by asset class

Source: Scope, ELTIF market overview and 2026 outlook, April 2026.

 

El verdadero catalizador de los instrumentos evergreen: el capital que entra, no el que sale 

Por lo general, el debate en torno a los productos evergreen gira en torno a la liquidez, ya que permite a los inversores recuperar su dinero de forma periódica, en lugar de tener que esperar a que finalice un plazo fijo. Esta perspectiva no es del todo incorrecta, pero confunde el beneficio secundario con el principal.

Para los grandes inversores institucionales, el argumento más convincente es la movilización de capital. El modelo de inversión de capital cerrado siempre ha expuesto a los inversores a una ineficiencia estructural: un comité de inversión toma la decisión estratégica de asignar capital a mercados privados, el capital se invierte, el fondo lo devuelve con el tiempo y, posteriormente, el comité debe repetir todo el proceso, es decir, volver a evaluar a un gestor, realizar de nuevo el proceso de diligencia debida y solicitar de nuevo la aprobación del comité de inversión. 

El atractivo no radica en la flexibilidad para salir, sino en mantener la inversión.

Las estructuras evergreen ponen fin a ese ciclo. Una asignación permanente a una clase de activos proporciona una exposición continua sin las complicaciones asociadas a volver a comprometer capital. Para los equipos de inversión que no disponen de muchos recursos internos, esto es fundamental. En otras palabras, su atractivo no radica principalmente en la flexibilidad para salir, sino en mantener la inversión de forma continua y más eficiente.

Nuestro análisis Private Markets Study 2026, en el que encuestamos a 500 inversores institucionales que representan activos por valor de 6,5 billones de dólares, confirma esta afirmación. Según el 79% de los encuestados, la principal ventaja de las estructuras evergreen fue su flexibilidad tanto en las aportaciones como en las retiradas, junto con la ausencia de un plazo de duración fijo. En segundo lugar se situó la posibilidad de permanecer invertido de forma continua (69%), muy por delante de la mitigación de la curva en “J” (50%) y de la mayor frecuencia de las valoraciones, tradicionalmente considerada una de las características más atractivas de los vehículos semilíquidos y mencionada por cerca del 30% de los inversores.5

Figura 2: Biggest benefits of evergreen fund structures (per cent of respondents, combined 1-3 rankings)

Source: Aviva Investors Private Markets Study, January 2026.

 

 

Estos hallazgos sugieren que los inversores no recurren a las estructuras evergreen en busca de valoraciones similares a las de los mercados públicos ni de liquidez diaria. Más bien, buscan una solución que les permita mantener la inversión de forma continua sin renunciar a la prima de iliquidez que sustenta la rentabilidad de los mercados privados.
 


También existen ventajas prácticas para los gestores. Las grandes empresas de capital privado que tradicionalmente han operado mediante vehículos de capital cerrado están adoptando formatos evergreen, no para atender la demanda de los inversores, sino también porque la previsibilidad de las comisiones y la disponibilidad de capital permanente resultan más beneficiosas para sus negocios. Esa coincidencia de intereses comerciales entre ambas partes está acelerando su adopción.

Dónde funcionan mejor los instrumentos evergreen 

No todas las clases de activos de los mercados privados son igualmente adecuadas para las estructuras de capital variable, y estas diferencias son importantes.

La opción natural es el crédito privado. Además de los ingresos periódicos procedentes de los pagos de intereses, cuando un préstamo vence, se produce un evento de liquidez: el capital regresa al fondo sin que el gestor tenga que planificar una salida. Los vencimientos de los préstamos pueden escalonarse dentro de una cartera para suavizar los ciclos de reembolso, lo que garantiza una liquidez predecible y natural. Se trata de una propuesta diferente de la que ofrece la renta variable en los mercados privados. Por ejemplo, un fondo inmobiliario puede verse obligado a vender un activo para atender las solicitudes de reembolso.

La infraestructura puede ser una opción más desfavorable para las estructuras evergreen, pero las dificultades que plantea no son insalvables. A diferencia del crédito privado, los flujos de efectivo no dependen de vencimientos contractuales y los eventos de liquidez, por lo general, están controlados por gestores y no son automáticos. En la práctica, la capacidad de reembolso depende de una combinación de factores, como los rendimientos del efectivo de las operaciones, las ventas de activos y las decisiones relacionadas con la construcción de la cartera. Como consecuencia, requieren adoptar un enfoque más reflexivo para estructurar la cartera, que a menudo combina activos con diferentes perfiles de liquidez, así como recurrir a herramientas más amplias de gestión de la liquidez.

El régimen LTAF se basa en una mayor adecuación entre la liquidez de los activos y las condiciones de reembolso.

El mercado inmobiliario británico, por su parte, ofrece un ejemplo ilustrativo de cómo las estructuras de capital variable pueden fallar y de qué manera se pueden corregir. En los años previos a la implementación del régimen LTAF, los fondos inmobiliarios de capital variable ofrecían operaciones diarias o casi diarias sobre activos cuya venta podía demorarse meses, lo que generaba un desajuste estructural. 

En el periodo previo al referéndum sobre salida de la UE en 2016 y ante la posibilidad de que se produjera un evento de riesgo, los gestores se enfrentaron a una difícil decisión: mantener elevadas reservas de efectivo y asumir las quejas de los inversores por tener que pagar comisiones de gestión sobre ese efectivo, o bien invertir en sociedades de inversión inmobiliaria como fuente de liquidez sintética y exponer a los inversores a la volatilidad del mercado. Ninguna de las dos alternativas resultó viable cuando repuntaron las solicitudes de reembolso.

Desde entonces, el mercado ha adoptado un enfoque más pragmático. El régimen LTAF, desarrollado en colaboración con la Financial Conduct Authority del Reino Unido, se basa en una mayor adecuación entre la liquidez de los activos y las condiciones de reembolso6. Los diferentes fondos LTAF presentan distintos plazos de reembolso, que van desde un mes hasta 90 días, en función de la liquidez total de las carteras subyacentes.   

Cómo gestionar la liquidez de manera efectiva

Una de las lecciones que el sector ha aprendido a raíz de la experiencia con los fondos inmobiliarios en la última década es que la gestión de la liquidez en los fondos evergreen de mercados privados no puede relegarse a un segundo plano. 

En nuestra opinión, los marcos de liquidez deberían estar definidos por los gestores, no por los inversores. Los gestores conocen bien sus carteras, saben cómo pueden comportarse los activos en diferentes condiciones de mercado, cuáles son los plazos de venta realistas y de dónde proviene la liquidez natural. Las condiciones de reembolso deberían derivarse de este análisis, y no de las preferencias de los inversores. Cuando ambos elementos están alineados, la estructura funciona. Sin embargo, cuando divergen, es probable que surjan problemas.

Mantener una comunicación constante con los inversores también es fundamental. En el reciente episodio con los instrumentos semilíquidos de crédito privado en Estados Unidos, muchos inversores minoristas intentaron retirar su dinero a la vez. Muchos no pudieron hacerlo debido a los estrictos límites de reembolso que existen en estas estructuras de fondos. 

Los mecanismos de aplazamiento no son fallos en el diseño de los fondos. De hecho, constituyen una muestra de que el diseño de estos fondos funciona según lo previsto.

El mercado minorista institucional funciona de manera diferente. En un fondo principal de aportaciones definidas, gestionado por administradores fiduciarios con estrategias predeterminadas adecuadas, se mitiga el comportamiento gregario. 

Esta distinción entre inversores individuales e inversores institucionales de carácter minorista merece más atención en el debate sobre las estructuras evergreen. La estructura de gobernanza de un vehículo institucional de aportaciones definidas modifica de manera fundamental su perfil de riesgo. Lo que observamos en algunas partes del mercado estadounidense refleja una combinación de factores relacionados con el instrumento, el tipo de inversor y las tensiones sectoriales, más que problemas inherentes a la propia estructura evergreen.

Los mecanismos de aplazamiento no son fallos en el diseño de los fondos. De hecho, constituyen una muestra de que el diseño de estos fondos funciona según lo previsto. La capacidad de aplazar los reembolsos durante periodos de gran tensión en el mercado para evitar que los inversores existentes deban vender sus activos con descuento para atender las solicitudes de salida supone una ventaja clave del modelo evergreen. 

Adopción y qué buscan los inversores en las estructuras evergreen

Según nuestro último análisis Private Markets Study 2026, el uso actual de estructuras evergreen oscila en entre el 15% y el 24% de los encuestados entre las distintas clases de activos de los mercados privados: el sector de infraestructuras registra el mayor uso, mientras que las estrategias multiactivos se sitúan en el extremo inferior; por su parte, los sectores inmobiliario, de deuda privada y de capital privado se sitúan en torno al 20%. Las previsiones de adopción resultan mucho más reveladoras: en las cinco clases de activos, aproximadamente un tercio de los inversores afirma que está considerando activamente recurrir a estructuras evergreen.

Los planes de pensiones corporativos de prestaciones definidas se encuentran entre los que más activamente adoptan estas estructuras, con un uso actual más elevado en el sector inmobiliario (29%) y el de infraestructuras (28%). Las estructuras evergreen abordan un problema específico y poco reconocido de los fondos de prestaciones definidas cuando se extinguen en un plazo determinado: el modelo de capital cerrado, con periodos de bloqueo de varios años, cada vez se ajusta menos a la dinámica de estos planes de pensiones. Una estructura de capital variable resulta más adecuada a medida que los planes entran en la fase de reducción de riesgos.

Los planes de aportaciones definidas son los que muestran una mayor expectativa de que las estructuras evergreen se conviertan en el principal vehículo en los mercados privados (según el 22% de los encuestados). Los bajos umbrales de inversión mínima y la facilidad de acceso, que son características muy valoradas en los planes de aportaciones definidas, reflejan las necesidades prácticas de crear asignaciones en el mercado privado a partir de aportaciones periódicas.

Las aseguradoras representan un caso interesante: aunque su grado de adopción actual es bajo, existe un gran interés en ellas, lo que apunta a una postura cautelosa, pero abierta, mientras se analizan las implicaciones regulatorias y de liquidez. 

A largo plazo, la opinión predominante entre los encuestados es que las estructuras de capital cerrado y evergreen coexistirán en proporciones aproximadamente iguales. Este aspecto pone de relieve el papel de los fondos evergreen como una nueva herramienta dentro del conjunto de recursos disponibles, adecuada para objetivos específicos y que opera en paralelo a las estructuras tradicionales, sin reemplazarlas. 

Figura 3: Expected evolution of closed-end vs evergreen structures over the next decade, by organisation type (per cent)

Source: Aviva Investors, Private Markets Study, January 2026.

 

Cambio estructural

En el caso de los vehículos evergreen, lo que estamos observando es un cambio estructural en la forma de acceder a los mercados privados. Este cambio lleva gestándose años y refleja la evolución en las necesidades de los inversores, en la capacidad para diseñar fondos y en la regulación.

El modelo de capital cerrado ha sido muy útil para el sector y seguirá siendo adecuado para determinados fines. Sin embargo, la necesidad de un acceso permanente se está volviendo cada vez más imperiosa para un número creciente de inversores institucionales, desde los planes de pensiones de prestaciones definidas con horizontes temporales limitados hasta las plataformas de aportaciones definidas que gestionan flujos continuos, pasando por las aseguradoras que optimizan la asignación de capital.

Según un análisis de MSCI, las estructuras evergreen han generado rentabilidades similares a las de los vehículos tradicionales de mercados privados y, en algunos periodos, han superado a sus homólogos de capital cerrado. El argumento relativo a la rentabilidad, que antes se esgrimía contra las estructuras evergreen porque las reservas de liquidez lastraban la rentabilidad, resulta cada vez más difícil de sostener2.

Los mercados privados tardaron muchos años en pasar de ocupar una posición periférica a convertirse en una opción habitual de los inversores institucionales. Sin embargo, es poco probable que la expansión de las estructuras evergreen tarde tanto tiempo. 

Referencias

  1. Bank for International Settlements, Private credit's software lending meets AI disruption, marzo de 2026.
  2. MSCI, The Ascendance and Implications of Evergreen Funds in Private Markets, marzo de 2026.
  3. Scope, ELTIF market with strong growth, abril de 2026.
  4. Morningstar, LTAF Landscape: A Growing Market, Still Finding Its Retail Footing, abril de 2026.
  5. Aviva Investors, Private Markets Study, enero de 2026.
  6. Financial Conduct Authority, FCA launches consultation on new type of fund to support investment in long-term assets, mayo de 2021.

Perspectivas sobre los mercados privados

Mercados privados

Al ser una de las mayores gestoras de inversiones en mercados privados de Europa, tenemos el alcance necesario para acceder a todo su espectro.

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Private Markets Study 2026

En esta octava edición de nuestro estudio, analizamos las opiniones de 500 inversores institucionales que suman un capital gestionado de 6,5 billones de dólares en activos repartidos por Asia, Europa y Norteamérica. La presente entrega revela las principales tendencias, oportunidades y obstáculos a los que los inversores se enfrentan en su búsqueda de una rentabilidad superior a largo plazo. Descubra la importancia que seguirán teniendo los mercados privados en las inversiones institucionales en 2026 y los años venideros. 

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Principales riesgos

Para obtener más información sobre los riesgos y los perfiles de riesgo de nuestros fondos, consulte el documento de datos fundamentales para el inversor, el folleto o el informe correspondientes.

Riesgo de inversión y riesgo cambiario

El valor de una inversión y de cualquier renta que se obtenga de ella puede bajar o subir, y fluctuar en respuesta a los cambios en las divisas y los tipos de cambio. Es posible que los inversores no recuperen la cantidad original invertida.

Riesgos del sector inmobiliario/de infraestructura

Se puede invertir en activos inmobiliarios, de infraestructura e ilíquidos. Es posible que los inversores no puedan canjear ni reembolsar una inversión cuando lo deseen, ya que los activos inmobiliarios no siempre se pueden vender fácilmente. Si este es el caso, podemos aplazar una solicitud de canje o reembolso de acciones o participaciones. Los inversores también deben tener en cuenta que, por lo general, la valoración de los bienes inmuebles no se basa en aspectos objetivos, sino que depende del criterio subjetivo de un tasador.

Riesgo de valoración

Los inversores deben tener en cuenta que, por lo general, la valoración de los bienes inmuebles o de infraestructura no se basa en aspectos objetivos, sino que depende del criterio subjetivo de un tasador.

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