Los metales preciosos, como el oro y la plata, los minerales de tierras raras y los metales industriales, como el cobre, han acaparado los titulares en los últimos meses. Hemos hablado con un equipo de expertos para descubrir qué es lo que impulsa el interés de los inversores.
Lea este artículo para comprender:
- Por qué el oro sigue destacando frente al resto de metales
- Cómo las empresas mineras pueden contribuir a diversificar la exposición
- Las tendencias a largo plazo que apuntalan a los metales industriales
Incluso antes del inicio de la guerra contra Irán, los metales vivían una fase alcista. El oro, la plata, el aluminio y el cobre, junto con otros minerales críticos y tierras raras, acaparaban los titulares, ya que la demanda parecía insaciable y los países se apresuraban por asegurar sus cadenas de suministro.
Cada metal tiene sus propios catalizadores, aunque en la actualidad todos parecen encajar en las temáticas de la fragmentación, la transición energética y la electrificación, así como el aumento del riesgo geopolítico, tal como resumió el primer ministro de Canadá, Mark Carney, en su discurso en Davos el 20 de enero de 20261.
Pero el argumento de inversión a favor del oro es diferente al del resto. Si bien puede protagonizar periodos de recogida de beneficios, tal como sucedió a finales de marzo de 2026, la tendencia alcista general del oro se remonta a 2022, y el metal sigue considerándose una cobertura geopolítica (véase la figura 1).
Figura 1: Price of gold, April 2021 to April 2026 (USD/ounce)
Past performance is not a reliable indicator of future returns.
Source: Aviva Investors, Macrobond. Data as of April 15, 2026.
Por su parte, los metales industriales combinan temáticas cíclicas y estructurales en distintos grados. Los metales de la fase final de la cadena de valor más expuestos a las fuerzas cíclicas, como el acero, podrían asistir a una mayor caída de la demanda y los precios si la guerra se prolongara en Oriente Medio y provocara una inflación duradera, recesiones y tipos de interés más elevados. Entre los metales cíclicos, el cobre es necesario para construir la infraestructura de la IA y la electrificación, por lo que se beneficia de sólidos catalizadores a largo plazo.
Estas tendencias se ven reforzadas por la menor tolerancia de los países a las dependencias a escala mundial. Estados Unidos, al igual que otros países desarrollados, ha convertido el suministro en una cuestión de importancia estratégica, especialmente en el caso de las tierras raras, dado el cuasi monopolio de China sobre la capacidad de procesamiento (véase el recuadro: El caso especial de las tierras raras)2.
Hemos hablado con expertos de nuestros equipos para analizar los riesgos y las oportunidades de invertir en diversos metales en carteras de deuda corporativa, renta variable y multiactivo.
Oro: una cobertura universal volátil
Para muchos inversores, el oro se considera una "cobertura para todo", según afirma Max Burns, responsable de análisis de renta variable de Aviva Investors. No cabe duda de que los precios del oro a corto plazo se ven muy determinados por factores macroeconómicos, son impredecibles y, en ocasiones, volátiles, como se observó a finales de marzo de 2026 (véase la figura 1)3.
No obstante, el oro sigue siendo especial, incluso entre los metales preciosos.
"A pesar de su elevado precio y de su buen rendimiento en el pasado, creemos que debería seguir ofreciendo rentabilidades positivas a largo plazo", comenta David Nowakowski, responsable de estrategia macroeconómica y de multiactivos en Aviva Investors. "La actividad económica general sigue siendo aceptable, pero, lo que es más importante, la gente busca ese beneficio de diversificación que otros activos refugio no siempre ofrecen".
En términos de cobertura, aunque no siempre ha sido así, el oro ha proporcionado en ocasiones diversificación cuando ni siquiera los bonos del Tesoro de EE. UU. lo hacían, no solo en 2026, sino también en 2022, por ejemplo4. Esto es lo que muchos inversores quieren en este momento.
Desde una perspectiva estructural, Nowakowski considera que las compras de los bancos centrales son el cambio más importante. Estas compras han aumentado desde la invasión total de Ucrania por parte de Rusia en 2022, ya que los países buscan proteger sus reservas de las sanciones, aunque los bancos centrales occidentales siguen poseyendo mucho más oro que los mercados emergentes (el Reino Unido es una excepción, ya que vendió la mayor parte de su oro entre 1999 y 2002)5.
"Partiendo de unos niveles ya elevados, los bancos centrales siguen aumentando sus reservas entre un cinco y un ocho por ciento al año", afirma Nowakowski. "Se trata de un reflejo de lo ocurrido en las décadas de 1990 y 2000, cuando los bancos centrales vendían oro. Es un pilar estructural importante, ya que la oferta es lenta y poco flexible".
Esto, sumado a la demanda marginal de particulares e instituciones, y teniendo en cuenta lo difícil que resulta aumentar la oferta de oro, explica las fluctuaciones de precios de los últimos meses, incluido el escaso rendimiento del oro a principios de 2026, cuando, sorprendentemente, Turquía y Rusia vendieron parte de sus reservas de oro, mientras que los inversores más especulativos recogieron beneficios y redujeron el riesgo. "Esto debería ser un fenómeno temporal", comenta Nowakowski.
Aprovechar la oportunidad
Los inversores que deseen invertir en oro pueden comprarlo físicamente o invertir a través de los mercados de materias primas o ETF respaldados por oro. De forma más indirecta, también pueden comprar acciones o bonos de empresas mineras.
Las empresas mineras necesitan efectivo para desarrollar y gestionar sus operaciones, lo que genera oportunidades de inversión a través de los mercados cotizados. Si bien es posible invertir en empresas mineras especializadas en oro, el mercado es mucho más pequeño que el de los metales industriales. Solo se extraen alrededor de 3000 toneladas métricas de oro al año, frente a más de 20 millones de toneladas de cobre y más de 3000 millones de toneladas de mineral de hierro6.
"Desde el punto de vista del crédito público, tenemos muchas más oportunidades de financiar la minería de metales básicos que la de metales preciosos, ya que son operaciones de menor tamaño y, por tanto, no requieren tanta financiación", afirma Florent Vallespir, analista sénior de análisis de crédito de Aviva Investors.
Vallespir añade que invertir en grandes empresas mineras de metales básicos también ofrece una exposición indirecta al oro y la plata, que a menudo se encuentran como subproductos del metal principal que se extrae, como el cobre o el mineral de hierro.
"Cuando suben los precios del oro o la plata, las empresas mineras obtienen mayores beneficios con su venta, lo que reduce su base de costes global y respalda el rendimiento", explica.
Posicionarse en empresas más grandes también ofrece a los inversores exposición a otros metales, lo que puede contribuir a diversificar sus carteras.
Plata, platino y paladio: el resto de metales preciosos
Otros metales preciosos como el platino, el paladio y la plata son una especie de híbridos. Sus precios pueden variar debido a la dinámica de la oferta y la demanda, al igual que otros metales industriales, pero en los últimos meses se han visto arrastrados en cierta medida por el rendimiento del oro.
"Los mercados financieros son mucho más grandes que los volúmenes de materias primas o incluso que los valores totales, por lo que los cambios en la demanda de los inversores particulares e institucionales pueden dar lugar a burbujas; esto es lo que le ha ocurrido hace poco a la plata", explica Nowakowski.
No obstante, las subidas de precios de estos metales también pueden beneficiar a las grandes empresas mineras. Vallespir pone como ejemplo a BHP, que anunció hace poco un contrato con Wheaton Precious Metals sobre su mina de Antamina en Perú. BHP venderá a Wheaton una parte acordada de la plata extraída de la mina a cambio de un pago inicial de 4300 millones de USD7.
"Incluso para una empresa tan grande como BHP, 4000 millones de USD suponen una buena entrada de efectivo", concluye8.
Metales industriales: los motores de la electrificación
Los metales industriales, en particular el cobre, el níquel y el aluminio, se ven impulsados por diferentes factores, y la electrificación es la temática estructural clave.
La transición energética está impulsando la demanda de electricidad limpia y sus componentes, así como de vehículos eléctricos, en China y Europa, e incluso en EE. UU., a pesar de un entorno de inversión menos favorable.
Pero también existe una enorme necesidad de energía adicional, en primer lugar en los mercados emergentes, para que más personas tengan acceso a la electricidad, y en segundo lugar debido al auge de la inteligencia artificial y los centros de datos.
"La inversión de capital en IA es una de nuestras temáticas", dice Nowakowski. "Se trata de una enorme fuente adicional de demanda de electricidad con la que probablemente no se contaba hace dos años".
A esto se suma la necesidad de grandes inversiones para ampliar y modernizar las redes eléctricas en los países desarrollados, algunas de las cuales han acusado años de ausencia de inversión.
"Los metales industriales están vinculados a la temática del aumento de la electrificación global, que está integrada en nuestras carteras en toda la plataforma de renta variable", comenta Burns.
El razonamiento es similar en la deuda corporativa con grado de inversión: Vallespir afirma que se decanta por las grandes empresas mineras como vía para invertir en la temática de la electrificación.
"Aprovechar la consolidación de las minas también puede generar sinergias, por lo que nos mantenemos atentos a estas oportunidades", añade.
De hecho, la electrificación requerirá ingentes cantidades de cobre, plata, níquel, zinc y, como sustituto parcial en las baterías, aluminio, así como minerales críticos y tierras raras. Estos tienden a ser sensibles a los precios, y la oferta podría reforzarse tanto mediante nuevas fuentes de suministro como con mejoras en el reciclaje. Sin embargo, creemos que los factores estructurales serán favorables durante los próximos años.
"Y aunque el nacionalismo de los recursos se ha aplicado principalmente a los metales industriales, los minerales críticos y las tierras raras, hemos asistido a cómo los controles a la exportación del níquel y la plata, junto con los cambios normativos, han impulsado los precios", explica Nowakowski.
Los aranceles también han provocado escasez en algunos territorios, lo que se traduce en que las reservas mundiales siguen siendo insuficientes y que los países tienen margen para aumentarlas.
El aluminio es un caso especial: su producción a partir de la bauxita y la alúmina consume mucha energía, y el aumento de los precios de la electricidad (en parte debido a la demanda de los centros de datos), junto con los límites de producción impuestos por China, han dado lugar a una oferta restringida. La guerra de Irán ha perturbado aún más una fuente clave de la producción mundial, y los precios se han disparado9.
Riesgos de inversión
Según Vallespir, uno de los principales riesgos en el entorno actual son las posibles dificultades en la cadena de suministro. "Si la compra de muchas materias primas se realiza en Oriente Medio, la logística podría complicarse", afirma.
Si bien la restricción de la oferta podría impulsar los precios, los pedidos no atendidos podrían perjudicar a los proveedores y tener repercusiones más adelante en la cadena de valor.
Además, si los acontecimientos provocaran una desaceleración industrial o una recesión, las perspectivas para los metales industriales se ensombrecerían, mientras que el oro podría salir beneficiado.
"El hecho de que los metales industriales y el oro estén alineados ahora no significa que no vayan a divergir más adelante. Es importante estar atentos a este factor", explica Nowakowski.
Además, añade que el aumento de los precios de la electricidad o las dificultades más generales en el suministro eléctrico también fueron un factor clave de la persistencia de la inflación de los servicios en muchos lugares después de 2022. Si los precios de la energía se mantienen elevados durante más tiempo en la situación actual, esto podría dar lugar, una vez más, a una inflación persistente, un menor crecimiento y, posiblemente, tipos de interés más altos.
"Es una de esas temáticas específicas de sector que tiene implicaciones macroeconómicas", afirma. "Si se prolonga, podría ser más difícil de gestionar".
El caso especial de las tierras raras
Las tierras raras no son, de hecho, tan raras, explica Nowakowski, pero su extracción y procesamiento son complejos, costosos y contaminantes. Así, la mayoría de los países occidentales está externalizando cada vez más su abastecimiento a China, que ahora controla alrededor del 65% de la extracción y el 90% del procesamiento10.
El apoyo del Gobierno del país, el progreso tecnológico, los menores costes y unos requisitos medioambientales menos exigentes dificultan la competencia de otros.
"China es ahora una potencia monopolística", afirma Nowkowski. "Si una empresa de otro lugar quisiera producir tierras raras hoy en día, no solo tendría que hacer frente a elevados costes y a estrictas normativas medioambientales, sino que China también podría inundar el mercado y llevar a la quiebra al competidor recién llegado".
Restaurar la capacidad en otros países requeriría, por tanto, una política industrial y el apoyo del Estado, y aun así llevaría varios años lograrlo. Esto está ocurriendo de forma gradual, comenta Vallespir. Era uno de los objetivos de la ley de reducción de la inflación en EE. UU. y sigue siendo un objetivo de la Administración Trump, mientras que la UE estableció la Ley Europea de Materias Primas Fundamentales con los mismos fines en 202311, 12. Sus esfuerzos combinan la relocalización en el propio país y la relocalización en países amigos, aunque algunos países con yacimientos abundantes presentan riesgos propios.
"Es posible que se esté trasladando parte del riesgo país de China a otros países", afirma Vallespir. "El resultado final puede que no dé lugar a una situación mucho mejor".
Muchas tierras raras son también subproductos de otras operaciones mineras, y las oportunidades de inversión directa suelen ser escasas.
"Resulta importante no desechar las oportunidades secundarias", afirma Nowakowski. "Pero, de nuevo, la principal oportunidad de inversión sigue residiendo en las empresas de recursos y mineras".
Conclusión
La situación geopolítica actual está generando un entorno especialmente incierto. El oro puede considerarse un valor refugio o una inversión volátil. Los metales industriales, por su parte, se ven respaldados por la electrificación y el auge de la IA, pero podrían verse lastrados por la estanflación.
"En este momento hay mucha rotación", dice Burns. "Los inversores deberían ir más allá del ruido y fijarse en las tendencias racionales a largo plazo".
Referencias
- “Davos 2026: Discurso especial de Mark Carney, primer ministro de Canadá”, Foro Económico Mundial, 20 de enero de 2026.
- “America’s dangerous pursuit of critical-mineral dominance”, The Economist, 26 de febrero de 2026.
- Buttonwood, “After Iran, gold is looking less glittery”, The Economist, 30 de marzo de 2026.
- Roderick Molenaar et al., “Empirical evidence on the stock–bond correlation”, Financial Analysts Journal, 7 de febrero de 2024.
- Gian Maria Milesi-Ferretti, “How important are central bank holdings of gold?”, Brookings, 2 de febrero de 2026.
- Govind Bhutada, “All the metals we mine each year, in one visualization”, Foro Económico Mundial y Visual Capitalist, 14 de octubre de 2021.
- “BHP enters into a silver streaming agreement with Wheaton Precious Metals relating to its share of Antamina silver production”, BHP, 17 de febrero de 2026.
- La empresa mencionada se ha incluido con fines exclusivamente ilustrativos y no es una recomendación de inversión.
- La rentabilidad pasada no es una garantía de los resultados futuros.
- Industry & Policy Thematics, “Securing rare earth supply”, J.P. Morgan, 19 de febrero de 2026.
- “2026 Critical Minerals Ministerial”, Departamento de Estado de los Estados Unidos, 4 de febrero de 2026.
- Ley Europea sobre Materias Primas Fundamentales, Comisión Europea, 16 de marzo de 2023.