Se espera que la adopción generalizada de la inteligencia artificial provocará importantes alteraciones en muchos sectores industriales, y los mercados ya están descontando sus posibles efectos. Pero, ¿es demasiado pronto para identificar a los ganadores y perdedores de la revolución de la IA? 

Lea este artículo para comprender:

  • Por qué los mercados ya están identificando a los perdedores y ganadores del despliegue de la IA
  • Aunque algunos valores parecen baratos en la actualidad, podrían tener problemas en recuperarse con rapidez
  • Por qué tiene sentido analizar los valores para detectar el riesgo de disrupción de la IA 

La renta variable mundial ha repuntado con fuerza en las últimas semanas, llegando incluso a alcanzar máximos históricos, ante la esperanza de asistir al fin de las hostilidades en Oriente Medio y los sólidos beneficios empresariales que han registrado varias de las principales empresas estadounidenses.

El índice MSCI World, que el 30 de marzo había bajado un 6,3% en el año, se ha disparado desde entonces un 14,6%. La subida de las bolsas mundiales ha estado liderada por Estados Unidos, ya que el repunte de las acciones tecnológicas muestra pocos indicios de agotamiento en un contexto de auge continuo del gasto en inteligencia artificial (IA). El índice S&P 500 alcanzó un máximo histórico el 11 de mayo1.

Sin embargo, este panorama aparentemente halagüeño esconde una serie de acontecimientos más turbulentos. Aunque el auge del gasto en IA podría estar sugiriendo un universo de valores en constante expansión, se está escribiendo un nuevo capítulo de la historia. La temática central: una bifurcación en el mercado a medida que los inversores se esfuerzan por identificar no solo a los ganadores, sino también a los posibles perdedores de la nueva tecnología.

Los sectores del software y servicios informáticos se han situado en el epicentro de este fenómeno. Apodado por algunos el "SaaSpocalipsis", la renta variable se ha visto afectada por el temor a que la IA generativa trastoque los modelos de negocio tradicionales del software como servicio (SaaS). 

Mientras que el índice S&P 500 se ha revalorizado un 8,1% en lo que va de año, los sectores de servicios informáticos y procesamiento de datos han perdido más de una cuarta parte de su valor cada uno, seguidos de cerca por el sector del software.

Estas ventas masivas se ha visto alentadas por el temor a que los agentes de IA sustituyan a las licencias de software por usuario, abaraten el desarrollo de software y aumenten la competencia, además de suponer una amenaza para las empresas tradicionales de SaaS por motivo de obsolescencia. Existen varios canales mediante los que las empresas podrían salir perjudicadas a medida que se implanta la IA.

Los cuatro jinetes del SaaSpocalipsis

  1. Es posible que se necesiten menos personas para realizar diversas tareas, lo que implicará una reducción de ingresos para las empresas que cobran en función del número de empleados que utilizan su software. 
  2. Las empresas podrían utilizar la IA para encontrar formas de ampliar la funcionalidad de muchas aplicaciones de software, lo que reduciría la capacidad de las compañías de software para vender más complementos.
  3. Es posible que ya no se necesiten herramientas de software específicas. Por ejemplo, Claude de Anthropic es cada vez más capaz de sustituir plataformas de diseño o software jurídico. 
  4. La IA podría permitir el rápido desarrollo de aplicaciones especializadas y ligeras, reduciendo así las barreras de entrada y socavando la ventaja competitiva que poseen las empresas de software consolidadas.

Josep Bori, analista de renta variable de Aviva Investors, afirma que el rápido desarrollo de sistemas capaces de ejecutar de forma autónoma flujos de trabajo complejos ha suscitado el temor de que se destruya gran parte de la industria del software.

"La IA está planteando interrogantes sobre la demanda de software tradicional. Sin embargo, es importante entender que no todas las empresas de software se verán afectadas de igual forma", afirma.

A juicio de Bori, las más vulnerables son aquellas que venden aplicaciones de software y no proporcionan un sistema de registro o repositorio de datos. Los registros y los datos representan un valor almacenado o datos esenciales para los usuarios, sin los cuales una aplicación de software podría parecer más prescindible.

No obstante, aunque el despliegue de la IA podría amenazar los modelos de negocio de algunas empresas, el temor de que la IA pueda hacer redundantes toda una serie de productos de software parece muy alejado de la realidad, al menos por ahora. 

A pesar de los rápidos avances, la IA sigue siendo fundamentalmente una tecnología no determinista. A diferencia, por ejemplo, de una calculadora tradicional, que sigue un camino establecido y predecible para obtener siempre el mismo resultado, la IA se basa en elementos de aleatoriedad y probabilidad, lo que significa que instrucciones o consultas idénticas pueden dar lugar a resultados diferentes.

Además, es propensa a "alucinar", es decir, a generar una respuesta que contenga información falsa o engañosa y que, sin embargo, se presente como cierta. Aunque el sector sigue debatiendo si se pueden eliminar estas alucinaciones, Bori cree que esta falta de fiabilidad resulta inaceptable para muchos casos de uso empresarial e implica que el código de software tradicional seguirá siendo dominante, 

sobre todo en ámbitos como la ciberseguridad, el software de infraestructuras y el software de ingeniería. Su nivel de sofisticación hace difícil imaginar cómo podrían verse amenazados por la IA.

De hecho, en el caso de la ciberseguridad, podemos prever que la IA supondrá una oportunidad para los proveedores de software, ya que los delincuentes podrían recurrir a esta tecnología para idear ciberataques y estafas cada vez más sofisticados.

Repercusiones más amplias en el mercado

Las secuelas de la IA no se han limitado al software y los servicios informáticos. En las últimas semanas, se han registrado importantes caídas en las cotizaciones bursátiles en otros muchos sectores, como el de medios de comunicación, publicidad, editorial y seguros. Todas ellas se debieron al temor de que el despliegue de la IA pudiera causar estragos en las empresas.

Figura 1: AI disruption, year-to-date return

Source: Bloomberg, as at 13 May 2026.

El desplome de las cotizaciones se ha producido tras diversos comunicados del grupo estadounidense de IA Anthropic sobre su asistente Claude, en los que ha anunciado rápidos avances al pasar de ser un chatbot a un sistema que puede realizar trabajos reales en los ámbitos jurídico, comercial, financiero, análisis de datos, codificación y seguridad.

Esto ha generado dudas en los inversores respecto a cómo deben valorar empresas de múltiples sectores cuyo posicionamiento competitivo podría ser muy diferente dentro de unos años.

Edward Kevis, gestor de fondos de renta variable de Aviva Investors, afirma que la magnitud y el carácter especulativo de los movimientos del mercado están complicando la tarea de separar a los ganadores de los perdedores a la hora de tomar decisiones de inversión.

"Cada vez que aparece un titular sobre Anthropic, cunde el pánico. En esta fase todo es muy especulativo. Hemos observado algunas modestas rebajas en las previsiones de beneficios de los analistas, pero dista mucho de lo que se necesitaría para justificar la magnitud del descenso de las cotizaciones", comenta.

La caída de los precios de los activos no se ha limitado a la renta variable: los mercados de renta fija también se han visto afectados.

James Vokins, responsable de crédito con grado de inversión de Aviva Investors, afirma que el rendimiento adicional que ofrecen algunos bonos corporativos en relación con la deuda pública comparable es hasta un diez por ciento superior al que cabría esperar en otras circunstancias. Al igual que Kevis, Vokins considera que las oscilaciones del mercado se deben más a la especulación que a pruebas reales de que las empresas se estén viendo afectadas.

No obstante, afirma que tiene sentido adoptar un enfoque prudente al analizar las empresas e incluso los sectores teniendo en cuenta el riesgo de que tengan dificultades para sobrevivir al impacto de la IA.

Vokins ha evitado los bonos emitidos por empresas con modelos de negocio que no se han contrastado a largo plazo. Muchas pertenecen a sectores tecnológicos, pero la lista también incluye empresas de viajes y ocio. Asimismo, busca un rendimiento adicional en otros sectores que, en su opinión, se verán trastocados. 

"Aunque únicamente de forma marginal, ya que en este momento no sabemos con certeza cuál será el impacto. Muchas de las empresas en las que invertimos van a beneficiarse de la IA, ya que las hará más eficientes", afirma Vokins.

En última instancia, la escala de inversión en IA solo quedará justificada si los ordenadores empiezan a sustituir a los humanos, y principalmente a los trabajadores del sector servicios, de forma masiva. Estos temores han provocado también que se vean perjudicadas las acciones inmobiliarias.

Sin embargo, Kevis sostiene que el mercado está descontando una disrupción tan grande en determinados sectores como el software y los servicios de TI que resulta fácil imaginar que las autoridades se sentirán obligadas a intervenir para limitar el impacto de la IA.

"Implícitamente, el mercado está adoptando una visión muy drástica sobre cuánto van a ralentizarse los beneficios y el crecimiento de algunas de estas empresas. En última instancia, la mayoría de los países tienen economías basadas en el sector servicios. El debate se centra ahora en determinar hasta qué punto se tolerará el desplazamiento de puestos de trabajo", afirma.

Bori, por su parte, cree que las ventas indiscriminadas han provocado que muchos valores de software parezcan baratos. Por ejemplo, las acciones de Workday, un proveedor estadounidense de software de recursos humanos, se han desplomado más de un 40% desde principios de año por el temor a que Anthropic trastoque el negocio de la compañía.

Sin embargo, paradójicamente, como señala Bori, Anthropic utiliza Workday para poder gestionar su propio departamento de Recursos Humanos. 

"Esto viene a demostrar que, si tiene sentido que una empresa desarrolle internamente un sistema de software, podría valerse de la IA para hacerlo. Sin embargo, no todo se va a desarrollar desde cero", comenta.

Dicho esto, aunque las ventas masivas parezcan exageradas, tanto él como Kevis aseguran que no está claro si sería buena idea apostar contra el mercado de cara a obtener una ganancia rápida. 

"Aunque pensamos que el software probablemente haya sufrido un impacto demasiado amplio y excesivo, lo que nos preocupa es que no exista un catalizador claro para que el mercado cambie de opinión", afirma Bori.

En cualquier caso, Kevis no tiene prisa por liquidar las posiciones que se han visto afectadas sin pruebas más claras de que la IA está erosionando los ingresos y la rentabilidad.

Las acciones de Microsoft, que han caído un 13,8% en lo que va de año por el temor a que la IA pueda mermar las ventas de su software Office, son un buen ejemplo de ello. 

La caída parece difícil de justificar si se tiene en cuenta que sus negocios de centros de big data y computación en la nube permiten que la empresa participe en la "temática de la IA", además de seguir aumentando sus beneficios con fuerza, incluso si su negocio de software se ve afectado.

Kevis afirma que se siente muy cómodo con la inversión en esta acción, con amplia presencia en los fondos de renta variable que gestiona, en los niveles actuales.

"Si nos fijamos en parámetros como el rendimiento del flujo de efectivo libre y los ratios precio/beneficios, estas valoraciones son atractivas para el perfil financiero de las acciones", concluye.

Pocos dudan de que la IA tendrá efectos tanto positivos como negativos en todos los sectores industriales, y que habrá ganadores y perdedores. Pero dado el ritmo vertiginoso al que avanza esta tecnología, la escala y la forma precisa de esos efectos son aún extremadamente inciertas. 

"En un mundo en el que la IA podría trastocar casi todos los emisores y modelos de negocio, la disciplina consiste en mantenerse ágil al tiempo que se aplican límites claros de selección, de modo que la incertidumbre amplíe nuestras ideas sin reducir nuestra convicción", apostilla Vokins.

Referencias

  1. La fuente de todas las cifras es Bloomberg, a 13 de mayo de 2026.

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Riesgo de inversión y riesgo cambiario

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Es posible que se realicen inversiones en países emergentes. Estos mercados pueden ser volátiles y conllevar un riesgo mayor que los mercados desarrollados. 

Riesgo de renta variable

Las acciones pueden perder valor de forma rápida y cotizar a precios bajos de manera indefinida, y en general entrañan más riesgos (en particular, el riesgo de mercado) que los bonos o los instrumentos del mercado monetario. La quiebra u otras soluciones de reestructuración financiera pueden motivar la pérdida total o parcial del valor de las acciones de un emisor. 

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Cualquier medida que se adopte para compensar los riesgos específicos generará costes (con la consiguiente reducción de la rentabilidad) podría funcionar solo parcialmente o no funcionar en absoluto y, si lo hace, limitaría las oportunidades de obtener ganancias. 

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